
Si te gusta lo que escribo, puedes seguirme en Spotify y escuchar mi música.
LINK A SPOTIFY

——————————-
FRACASO
20 de febrero de 2026
El fracaso solo es cosa del que no lo conoce.
UN RATITO DE SILENCIO
20 de febrero de 2026
Un ratito de silencio también es HOGAR.
Cuídalo como tu propiedad privada.
UNA CARTA DE LA VIDA
20 de febrero de 2026
Deja las cosas hechas,
antes de irte.
Reciba un cordial saludo.
La vida.
LO QUE TE PUEDO ASEGURAR
20 de febrero de 2026
Yo no sé si la PACIENCIA te hará llegar muy lejos
pero lo que te puedo asegurar es que, tenerla yo,
me hizo llegar más íntegro al siguiente paso.
ASUMIR «DESDE» Y PESA MENOS
20 de febrero de 2026
Asumo las penas o incertidumbre de mi profesión
desde la valentía y alegría de haber tomado yo esta decisión…
CUANDO LA ACCIÓN ES LA CURA
15 de febrero de 2026
Salir a dar un paseo, nos quita el cansancio y la fatiga
que nos proporciona el no hacer absolutamente nada.
MI PEQUEÑA CASA Y LAS PEQUEÑAS COSAS
8 de febrero de 2026
Estoy tratando de cuidar a mi pequeña casa
como lo haría en aquel palacio en el que me gustaría vivir
porque ya descubrí que, valorar las pequeñas cosas,
es lo que me suele abrir grandes puertas…
ARTISTAS
3 de febrero de 2026
La sal, no la tenemos en cuenta,
hasta que notamos que falta en el plato.
Lo mismo pasa con el artista que canta en la plaza…
Cuando se marcha, ya no es tan romántica la cita.
EL LUJO
2 de febrero de 2026
Buenos días.
Hoy voy a permitirme el lujo
de tomarme un café.
Y cuando digo EL LUJO,
me refiero a la felicidad
de saborearlo de verdad,
estando solamente en eso…
Y, ASÍ, ESTAR A TIEMPO…
1 de febrero de 2026
Eso de que “nunca es tarde”, a veces, es mentira.
Para algunas cosas sí que puede serlo
y no pasa nada porque, aceptarlo,
es un buen paso para seguir sonriendo
y, así, estar a tiempo
de poder hacer otra cosa que te haga feliz.
LA MEJOR ELECCIÓN (AUNQUE DUELA…)
27 de enero de 2026
No pasemos tanto tiempo
pensando en aquellos que nos ignoran
y así tendremos más espacio
para estos otros que nos valoran.
FRASECITAS, A VECES, LLENAS DE EXCUSAS
23 de enero de 2026
Cuando ya me cansé de excusarme
diciéndome esa frasecita, habitualmente limitante,
de «Hago lo que puedo»,
me propuse aprender algo más…
CLAVE
23 de enero de 2026
Para mí fue clave:
Mantener ilusión en mi corazón,
aún teniendo poco en los bolsillos.
PUEDE QUE, ENTONCES, SE HAYA CONVERTIDO EN…
17 de enero de 2026
Quizá, aquello que tanto deseamos
conlleva tanta dificultad y esfuerzo que,
ante esto, decidimos no tomar acción
por la complejidad del asunto.
Y hay que saber que
si seguimos esperando a más tarde,
(el famoso ‘ya lo haré mañana’)
puede que se haya convertido, entonces,
en imposible…
El resumen de todo sería:
De difícil a imposible.
PARA SER UNO MISMO
15 de enero de 2026
No es
cerrarse a ser uno mismo,
es abrirse a ser uno mismo.
DEJAR «DE» PARA PONERSE «A»
15 de enero de 2026
Deberíamos dejar de soñar
y ponernos más a trabajar.
Pasar a la acción, vaya.
Así, luego, dormimos más tranquilos…
LLEGAR AQUÍ, ANTE TUS OJOS, ASÍ
14 de enero de 2026
Intento hacerlo lo mejor que puedo en solitud
para cuando, luego, me encuentre ante tus preciosos ojos,
poder contemplarte con mi conciencia tranquila.
Conciencia tranquila…, eso que SIN DUDA,
es la vía más sana para llegar, o mirar, a otro/a
y disfrutarnos…
SER UNO MISMO
10 de enero de 2026
A veces el «ser uno mismo», solo funciona
si a esa definición le permites que evolucione.
Que el «Yo soy así»,
no mantenga cerrado tu desarrollo.
LA PÍLDORA MÁGICA
9 de enero de 2026
La paciencia es esa píldora mágica
que le da sentido a todo lo que hagas en la vida.
HE TENIDO UNA IDEA
8 de enero de 2026
Quizá, más que buscar una idea nueva,
lo que necesito es ordenar las que ya tengo.
ALCANZAR EL TRONO
6 de enero de 2026
En realidad, ¿sabes qué me hizo campeón cuando llegué a la meta?
Ir más despacio. ¿Por qué?
Porque absorbí todo lo que había en el camino.
Entonces llegué completo y por ende con mucho para ofrecer(me)…
Como, por ejemplo, tener claro que no competimos contra nadie.
Pensar que sí lo hacemos, proporciona estar tan pendiente de otros,
que no nos queda tiempo para nosotros mismos y ahí…,
ahí es cuando nos perdemos.
Piénsalo, para cuando creas que otro u otra va a quitarte «el trono».
MUCHO FOCO PERO MUY POCA LUZ
3 de enero de 2026
Si realmente dominara su mundo interno,
no dirigiría en este mundo de esa manera.
LA ENFERMEDAD
25 de septiembre de 2024
Se nos está olvidando vivir
y cuando se te olvida algo,
en este caso la vida…,
es como si eso ya no formara parte de ti…
Cuando algo no forma parte de ti,
ya no vibra contigo.
y ya podrá vibrarte el teléfono 100 veces
y estar con él todo el día encendido
que tú estarás cada vez más apagado.
Tu cabeza casi no tiene espacio para la inspiración
porque cuando va a llegar una idea,
te interrumpe una notificación.
Si fuese sólo una…
Pero no es una…
y ese es el problema o, mejor dicho,
LA ENFERMEDAD.
La enfermedad de no saber tener un equilibrio.
Estamos en 100 sitios a la vez.
En 100 conversaciones a la vez.
Por eso ya no podemos dar el 100.
Me preguntan mucho:
«¿Por qué te «enfada» tanto esto?»
Amigo, amiga… te contesto:
«Cuando alguien pierde el control sobre su propia vida
y tiene dependencia de algo, no sabe ser y estar de verdad.
Por lo tanto, casi nunca podrá estar 100% conmigo.
Cuando alguien se conforma con poco,
suele darme poco y, yo, me merezco ‘mucho’.
Cuando alguien se excede con estas mierdas,
probablemente hay algo de su vida que no quiere mirar y,
luego, esa mierda me salpica a mí».
(Así tengo un largo etcétera de ejemplos…)
Me gustaría saber,
si alguien te hizo daño alguna vez,
qué tal llevaba el tema de las distracciones/adicciones…
Somos adictos.
Tú niegas la realidad de tu adicción
porque aún tienes el regusto, y el sabor en tu boca,
de esa recompensa rápida y barata.
Nuestra vida se ha vuelto tan sumamente aburrida,
que no hacemos nada sin un teléfono al lado.
A veces quieres intentarlo,
pero cuando te das cuenta, PUM, ya lo tienes en la mano.
Dedo arriba, dedo abajo.
¿Qué harías si te quedarás encerrado a solas y sin internet?
Yo lo tengo claro. Escribirte «estas mierdas».
Estas, y también otras.
A unos les importa la capacidad de un móvil y sus gigas.
Otros siguen confiando en el poder que tienen sus lineas.
Desde que saqué las redes sociales de mi teléfono
encontré una paz y armonía
que sólo es apta para los que
no sólo nos conformamos con hacernos preguntas,
sino,
que le damos espacio y poder a las respuestas
que nos da nuestra mente.
¿Qué es lo último que haces antes de ir a dormir?
Tu red social favorita.
¿Qué es lo primero que miras al despertar?
Tu red social favorita.
¿De verdad piensas que exagero
cuando le llamo ADICCIÓN?
Mi tío era yonki,
hasta que no admitió la adicción
no pudo empezar a combatirla.
…
¿Cuántas veces te has dicho «Esto, así, me está matando»?
…
…
Lo dicho arriba…
el regusto de la recompensa inmediata
te ha convencido,
también por esa mierda en las fotos levantas hacia el lado el culito.
Todo es una pose para que otro te compre.
O el que se cree más fuerte
si en las fotos enseña los bíceps,
aunque el fuerte sea
quien le echa un pulso a sus cicatrices…
Pero nos pasamos el día
enganchados a esa mierda
porque sentimos que nos dicen TE QUIERO/ME GUSTAS
y en realidad te están ayudando a cavar tu propia tumba.
Sí, también exagero,
ve a hablar con especialistas de las depresiones
que tienen los adolescentes.
Que te cuenten qué es lo que les preocupa
y qué les hizo caer en ese caos mental
y en esa sensación de estrés
porque nunca nada es suficiente.
Yo, lucho, y quizá
ya estoy abducido por esta mierda, pero…
no dejo de pensar en mi sobrino…
en mi sobrina…
¿Cómo puedo enseñarles que no deben conformarse con poco?
Supongo que dando ejemplo…
A mí, repito,
puedes describirme como exagerado, pesado
por todo esto que te escribo…
pero quien está conmigo o me da la mano,
precisamente por esto que te digo,
sabe que acompaño desde un lado sano…
Mostrándoles como puede llegar a vibrar un corazón…
Un corazón al que algunos llaman crítico,
simplemente porque os grita y pregunta:
LA VIDA ESTÁ EN OTRA PARTE
¿TE ATREVES A VIVIRLA?
VAS A MORIRTE…
NO DEJES QUE LO MÁS OBSERVADO POR TUS OJOS
SEA UN TELÉFONO.
Tq.
Chris.
TE TAS (O TE TAN) CONFUNDIENDO
25 de septiembre de 2024
Por lo que canto me empequeñece
y me tienen manía a mí y también a mis letras,
pero idolatra al que le dice que pa’ ser visible,
tendría que tener grandes las tetas.
Y esto sólo es un resultado de una sociedad
que ya no tiene ganas de trabajar en casi nada
productivo…
Sigo pensando en que
la superficialidad…
el exceso de basura…
la falta de responsabilidad
y no saber decir: ‘Basta’…
el exceso compulsivo de contenido ligero,
que nos hace ser básicos y básicas,
porque nos convierte en tontos y tontas
y en personas que se CONFORMAN CON POCO…
el no pensar
(porque pensar en cansado, claro)…
NOS ESTÁ MATANDO.
Veo a una sociedad diciendo:
«Es que me divierte…»
pero los veo decirlo
mientras cavan su propia tumba
o la de sus objetivos en vida.
Vivimos cansados porque es imposible sostener
tanta basura encima de nosotros mismos.
Supongo que, como siempre digo:
NO PASA NADA.
Yo me moriré, eso está claro…
pero intento pensar en,
cuando me haya ido y os mire desde el cielo,
quiero sentir esa satisfacción tremenda,
acompañada de una sonrisa,
al ver que me marché de este mundo
pero mi nombre (y esencia) se quedó
en cada pedacito de arte que os regalo.
Un arte que no recoge los ‘likes’
a los que hoy la basura taponó.
Un arte que no llena estadios
porque no canta lo que ‘quieran escuchar’…
Pero, en definitiva, un arte
QUE NUNCA SE PROSTITUYÓ
para seguir dejándoos
un pedacito de mi YO.
Le pese a quien le pese.
El arte me enseñó (o quizá mi sensibilidad)
que no pienso ser un juguete de moda en un escaparate.
El arte me enseñó que puede divertir, sí,
pero también que yo no quiero utilizarlo para destruir.
Hay una linea fina que,
si tienes huevos u ovarios,
tendrás que descubrir tú mismo/a dónde la pones
para divertirte sin ser ‘uno o una más».
Ojalá, se entienda lo que hay debajo de estas palabras…
Gracias por leerme,
en realidad, escribo desde el dolor pero con mucho amor…
CHRIS
PUTA LLUVIA DE MIERDA QUE PUTO ASCO MIERDA
8 de septiembre de 2024
«El humano sufre
cuando se le jode el plan
porque va a llover o llueve…
y es que, el humano
sólo suele valorar el agua
cuando sacia su sed y bebe…»
Escribí esto,
empapado, mientras llovía,
porque yo veía que crecía…
Qué cómodo es abrir un grifo y que salga agua,
también, ir a la nevera, y tener agua cuando la abras…
Trabajé repartiendo pizzas y NUNCA me quejé de la lluvia.
Pasé frío, empapándome bajo torrenciales de agua
y, SIEMPRE, agradecí que la naturaleza me estaba dando vida.
El otro día, en el vestuario del gimnasio,
entró un tipo diciendo «Puta lluvia»…
y a mí, perdonadme, pero me sorprendió
que, en la mano, llevaba una botella hasta arriba de AGUA…
AGUA, sí, eso que cae del cielo…
Supongo que era por si «la necesitaba»
después del esfuerzo deportivo…
Somos unos comodones,
queremos que llueva a nuestro antojo
pero nuestros deseos (y tonterías)
nunca, nunca, nunca
serán más fuertes que la naturaleza.
«Por más asfalto (que ponga el humano)
alrededor del árbol,
si la naturaleza quiere, rompe la baldosa».
(Verso de mi canción: Si la naturaleza quiere).
Yo, soy ‘raro’ (me sale una sonrisa pícara),
muchas personas me lo han dicho…
(Que tengo mucho que aprender es verdad,
pero a la mitad no les hago ni caso).
Pero, si me permites, lo que yo veo raro es
que nos quejemos de eso que nos da la vida.
¿Se te ha jodido el plan? Que le den al plan.
Hay gente que muere porque no puede beber agua.
Pero a nosotros eso nos da igual,
porque a nosotros se nos ha jodido el plan (pufff).
«Jooooder, es que tenía un planazo…»
¿Qué mejor plan que estar vivo…?
Y para estar vivo, necesitas eso
que hoy te parece tan mal…
Como todo son hábitos,
aquí también nos gustaría tener
una aplicación para programar la lluvia
a nuestro antojito.
Pero nooooo (jajajaja), y esto me encanta.
Sí, me encanta que no todo lo podamos decidir
con un click. ME ENCANTA.
Cuando el mundo decida romperse y quebrarse,
ni nuestro teléfono para programar…
ni nuestra necesidad de hacer lo que nos dé la gana,
nos servirá para hacer frente a la madre naturaleza.
Si me ves por la calle en un día de lluvia,
me verás sonreír
porque ya tengo claro que
para, en un futuro, seguir sonriendo…
en este presente debe seguir lloviendo.
Agradeciéndole a la lluvia
y a mi sensibilidad.
DE LO QUE REALMENTE ME HACE FELIZ
21 de junio de 2024
No me parece nada valiente
ese o esa que demuestra odio
hacia otra persona…
Porque ese ser, huye…
No evoluciona, se esconde.
Valiente es quien ama,
porque amar,
es aceptar que las cosas no serán
siempre como uno quiere,
pero esto es aprender.
Es entender que un vínculo
se sostiene a partir de la escucha,
de la empatía, la negociación…
Aceptar otro punto de vista,
para ser capaz de ver un poco más allá…
Este ser, sí que es valiente.
Este…, habla, comunica…
Se sale del ego mental,
para vivir desde el corazón.
Mostrar ese corazón,
aún sabiendo que te entregas
con tu parte más valiosa y,
a su vez, vulnerable.
Pero el corazón,
nunca se equivoca…
Y eso…, eso es ser valiente.
Pero para esto,
hace falta lo más importante.
Amor propio.
Porque quién odia, huye.
Y quién ama, fluye.
Da espacio al río de la vida.
A la evolución consciente.
El corazón…,
es como cualquier músculo en el gimnasio,
se nos hace más grande, fuerte, potente…,
cuando haces series y repeticiones,
desde él…
También cuando le das ese descanso
con atención, sin caer en jilipolleces…
Yo ya no sé vivir sin darle espacio,
y las pocas veces que
caigo en «Tener que bloquear»
una acción impulsada desde él,
me he dado cuenta que «No soy yo».
Me convierto en otro yo,
un yo limitado, enfadado, sin poder hablar…
Por eso, cada día soy más consciente de que,
las enfermedades más grandes de este mundo,
nos las creamos nosotros mismos.
Nuestra mente, diciéndonos:
«No des espacio, en esta situación,
al corazón por lo que puedan decir,
por lo que puedan pensar».
Y eso nos aleja del corazón,
por eso somos infelices,
y por eso luego odiamos al otro…
Porque en realidad,
nos odiamos a nosotros mismos…
Ser consciente de ello, me hace escribir esto y,
escribirlo, recordarlo para, así;
no permitirlo ni una vez más.
El corazón, no se equivoca y,
como escribía más arriba,
compartirlo es lo que me hace
seguir creciendo como persona.
Encontrarme con el brillo en los ojos
de otro ser…
Entrelazar los dedos de una mano,
abrazar…
Eso cura mucho más,
que el 90% de pastillas
que compramos en la farmacia…
Aceptando a mi corazón,
para no vivir en la huída,
de lo que realmente me hace feliz.,
y así,
poder amarte con todo mi corazón.
Chris
¿DÓNDE ESTÁ LA ESENCIA DE MI VIDA…?
13 de febrero de 2024
¿Dónde está la esencia de la vida…?,
me pregunté, mientras caían lágrimas sobre el papel, un papel que guardé rápido en el bolsillo de mi traje, al darme cuenta que debía volver a la actuación…
¿Por qué no me llena casi nada de todo el ‘circo’ que tenemos montado?, me pregunté, después, en otro de los descansos que me permitía tener…
Un ‘circo’ en el que, abstraído por la cantidad de posibilidades sugeridas, ya fui acróbata, contorsionista, equilibrista, payaso y hasta león, elefante y cocodrilo…
Haciéndome esa pregunta, ¿Dónde está la esencia de la vida…?, mientras me miraba al espejo con esa cantidad de personajes día tras día, me di cuenta de que para formar parte del espectáculo que el humano ‘quierelotodo’ fue creando, nos vamos disfrazando y llenando de capas… y también de mierda.
‘Somos’ tantas cosas, o queremos ser tantas cosas: Acróbata, contorsionista…, león, cocodrilo…, que cada matiz de esos artistas y cada rasgo de león y cocodrilo, nos hace ir olvidando la esencia de lo que realmente somos.
Estamos aquí sólo una vez, al menos yo no recuerdo ninguna otra vida…
Estamos aquí una sola vez… y vivimos como si, al final del juego de la vida, pudiésemos reiniciar partida…, pero no…
Un día, mi corazón, y también el tuyo, se apagará: GAME OVER.
¿Dónde está la esencia de la vida?
Agotado, y muy hasta los cojones, de tantas acrobacias en busca de aplausos del público circense y que, menos mal, nunca fuese suficiente ni para ellos ni para mí, me di media vuelta mientras dejaba los disfraces, cuerdas, etc…, agaché la cabeza y me marché.
Me marché y me hice una promesa:
«Sólo volveré a actuar en el ‘circo’ de la vida, cuando el ‘circo’ de la vida no apague la llama que me hace sentir vivo».
«Ese ‘circo’ de mierda, el mal entendido o mal comprendido o mal elaborado, me está dando patadas a cada momento y yo, por encajar, he ido poniendo el culo, pero no… en medida de lo posible, yo ya no voy a ser otro más en ese show ‘ahogacisnes’ y donde interesa que sigamos siendo ‘Patitos feos’», esto me iba repitiendo mientras ya dejaba atrás el ruido caótico y cancerígeno del espectáculo.
Ya sin nada, y a la vez con todo mi yo, me sorprendió lo grande que podía llegar a ser lo pequeño. Había ‘algo’ que quería decir algo…
Era una sensación extraña, pero ya conocida…
Tuve la sensación de que, siendo sólo un niño, ya había sentido algo así… pero fui dejándolo de lado porque ya se encarga la PAC, Puñetera Asociación de ‘Circos’, de hacerte creer que eres defectuoso y que si no haces lo mismo que los demás, vas a ser un infeliz toda tu vida…
Dada la rabia que siento y que sentí, ahora, me encantaría ser yo quien les patee el culo a todos ellos y ellas pero claro, entonces me pondría en su lugar…
Encima mi PAS (Persona altamente sensible) me dice que empatice, que estarán aprendiendo así que, bueno, me desahogo escribiendo…
En fin, volvamos a lo puro que sentí…
Era algo puro…, como de dentro hacia afuera y que me conectaba con una sensación de verdad absoluta. De «ser» de verdad. No de «decir» verdades, sólo «ser».
Así fui dándome cuenta de que a la inversa; de fuera hacia dentro, no había funcionado nunca, ni funcionará: «Nada de fuera te podrá llenar, si antes no has generado espacio en tu alma. Si no has agrandado tu alma. Un espacio desde una nada sana y agradecida. Y cuando agrandas el alma, cada vez te hacen falta menos cosas de fuera. Así que, de esa forma, es como tu alma empieza a ser más TÚ».
Entonces, supongo que sin nada que me tape el alma, siento una señal, o una energía, que empieza a curar a ese ‘algo’ que estaba roto o, mejor dicho, en desuso…
Y empecé a amar a Don Silencio porque me conectaba con lo que realmente me hacía sentir bien: No correr, no aplausos, no ropas exageradas, no necesidad de comprar, un montón de noes que son ese gran SÍ que necesitamos porque, como te escribo por arriba, ensanchaban el alma y con los que, después, ya un poquito más espaciosa, más sabia y sin necesidad de aprobación, entonces sí podemos ir encajando algunas de las cosas que, sólo por vivir en sociedad, vas a encontrar en la PAC…
Pero claro…, formamos parte de este ‘circo’ y tu alma, corazón y amor propio van a tener que ser revisados hoy y mañana también.
Revisar para que no se esfume lo que es tuyo y para que no nos bloquee todo ese anhelo, equívoco, de más. De material… De miedos futuros.
Nos sentimos mierdas por estar pensando, y pendientes, de un mañana que imaginamos y siempre es desde la preocupación. Y así sí, claro, lo único que va a pasar que desde la preocupación, el nervio y el miedo, se presente ese futuro tal y como lo estás imaginando…
¿Y si paramos? Y si dejamos de correr, la velocidad mata, cansa, agota… No se trata de llegar primero. Se trata de llegar completos y, correr, nos hace perdernos una gran parte de vitalidad que hay en cada paso.
Para completarnos, debemos comprendernos… no vendernos.
Necesitamos mucho, cuando somos poco, y la esencia de la vida no te da la mano porque ya no te conoce. Te pusiste/pusieron mil máscaras y te miras en el espejo y ya ni te reconoces.
Pero, ¿sabes qué? Si estás leyendo esto, aún no llegaste a Game Over… Estás a tiempo. Sólo debes ser un poquito más valiente y, sí, esforzarte. Esforzarse, puede ser costoso, pero también lo vas a hacer por encajar con cualquier habilidad requerida en ese ‘circo’ de mierda, así que, hablando de ‘esforzarse’, qué mejor que hacerlo por ti. Por tu esencia, por ser quien realmente eres tú.
En el ‘circo’ de la vida, te han hecho creer que todo se consigue rápido y con un click pero el click más importante, lo tienes que hacer, antes, dentro de ti. Sólo de esa forma, con esa conexión primero contigo mismo, contigo misma, podrás sacar partido a los clicks del circo sin que anulen el tuyo.
Nos estamos perdiendo la vida, viviendo la vida que otros nos señalan a dedo. No es por allí. Dale la vuelta a ese dedo que siempre señala hacía allí y repítete, es por aquí (señalándote ese lugar de tu pecho).
¿Dónde está la esencia de la vida?
En mi caso, hacerme la pregunta cada día y señalándome donde te he explicado, me hace seguir caminándome dentro, a pesar de la cantidad de mensajes que recibo para que vuelva al ‘circo’.
No es egocentrismo. Es dejar de hacer el idiota y amarme cada día un poco más a mí mismo.
No es lo mismo vivir por complacer, que hacerlo con placer.
Te escribo esto, con todo el amor del mundo y habiendo encontrado motivos suficientes para no ser ‘uno más’, pero sí como empecé a sentirme ‘más’.
(Que me perdonen mis compañeros artistas circenses por la metáfora. Sois la hostia de buenos y os admiro. Además, estoy convencido de que, para vivir de vuestra profesión, vosotros ya os señalasteis en el pecho y os salisteis del PAC…)
¿Dónde está la esencia de la vida…?
O matizando la pregunta,
¿Dónde esta la esencia de MI vida…
A PASAR DE QUE A VECES DUELA
30 de junio de 2023
PASo, hay veces, que quisiera apagarme, dejar de existir,
otras…,
me apego a la distancia de ese deseo, sentándome a escribir…
Supongo que la desesperación es el precio que se paga
al abrir los ojos…
También supongo que el crecimiento es la recompensa
que obtiene ese ser que sufre
y que, evidentemente, PASa por ser capaz de ver
un poco más allá del dolor.
¿Qué nos queda sino?
Dicen que «el profundo» se ahoga
porque vive en lo más hondo,
pero yo sigo pensando que el que se queda en la superficie,
como buen «superficial»,
es el que de verdad toca fondo…
Hay veces que me siento tan solo…
PASeo en lugares donde, a pesar de que lo intentan,
otros resbalan.
Algunas veces siento, otras me hacen sentir,
que el agua con la que deslizan,
la he derramado yo…
¿Serán mis lágrimas?
Aquí sigo, escribiendo bonito
a pesar de ensuciarme las manos
tratando de sacar mi basura y ser mejor.
Me enamoré del léxico como fármaco,
unas veces me lo tomo a solas,
otras lo comparto…
Unas veces veo
la importancia de las palabras…
otras,
otras quizá debería PASar
y no tomarme todo al pie de la letra…
¿Y sabes qué me PASa?
Que ya no entiendo casi nada en este mundo…
y vengo a este lugar que, ya lo dije,
no es donde me escondo,
es donde me encuentro…
Pero acarrea mucho peso.
Y yo quiero conocer.
Conocerme, mejor dicho.
Porque aquí, a todos, nos gusta mucho ofrecer,
decimos que nos hace crecer
pero para saber qué ofrezco
primero he de saber qué coño tengo.
Ya lo decía Jung:
‘El inconsciente contiene una sabiduría muy importante
que conviene conocer’.
Y, hoy, nos esforzamos, muy poco,
en saber un poco más.
Normal, nos lo PASamos en grande
dedo arriba, dedo abajo en Instagram.
(Luego la distancia con tus objetivos, sueños, amor…
es directamente proporcional
a las horas que nos excedemos en una red (anti)social).
Y no, no tengo nada en contra
de esa red social,
pero sí de quien se pasa el día ole ole ole fiesta fiesta
distraído, en vez de ocuparse de su mierda,
y me tose su virus y claro, no PASa na’.
Soy un exagerado jaja
El otro día una familia de vacaciones
(padre, madre, niño y niña)
sentados en la misma mesa pero sin decirse nada.
El padre daba likes en Facebook,
los demás también con el móvil.
(35 min asi).
En unos años, los hijos a terapia para entender
porque no saben abrazar a su pareja.
Encima ahora me quieren vender la IA,
inteligencia artificial,
que estaría muy bien, si no nos convirtiese en idiotas
un poquito más…
IA: intensamente atrofiados.
IA: inteligencia atrofiada.
Hay más, pero PASo…
Oye… Jung, ok, pero…
¿quién es este chalao’ de Márquez?
Ni puta idea,
sigo intentando responder.
Y entre lágrimas,
siendo incapaz de PASar página…
porque necesito entender este capítulo
antes de dar PASo al siguiente.
Si mis palabras son crudas,
será que estoy a medio hacer.
Tratando de comprender(me),
a PASar de que a veces duela…
NO NOS DAMOS CUENTA
2 de junio de 2023
No nos damos cuenta, pero nos va a pasar factura no ser capaces de estar a solas sin recurrir cada cinco minutos a perdernos en un teléfono.
No nos damos cuenta, pero tú ya sabes las repetidas veces que has agarrado el móvil para mirar algo y, después de volver a bloquear el aparato, has visto de todo, sin mirar lo que en realidad estabas buscando.
Pues eso, nos está afectando en nuestro día a día…
No nos damos cuenta, pero se nos pasan las oportunidades de conocernos un poco mejor, de entender situaciones complejas que nos someten… y un largo etc de acontecimientos a gestionar porque cada cinco minutos buscamos distracción. Y no nos damos cuenta porque actuamos con un piloto automático. Ya no somos libres. Tú podrás decirme «Chris, he ido a mirar algo importante» que yo te seguiré respondiendo y recordando las veces que volviste a bloquear el teléfono sin siquiera recordar lo que habías ido a buscar en ese dispositivo…
¿No nos damos cuenta? Empiezo a dudar hasta de la afirmación con la que inicié el escrito, por eso ahora sumé interrogantes…, somos seres que cada vez lo pasan peor en su vida individual…, en su soledad…, incluso no se dan cuenta pero se definen como personas enamoradas de la soledad pero están cada 5 minutos, mirando la vida de otro en una pantalla…, porque estar en tu casa mirando un teléfono, no es saber estar solo o sola y, en realidad, tú eso ya lo sabes…, pero siempre hay un «pero».
Como decía, el exceso de todo esto, nos lleva a vivir en una distracción constante y ya no sabemos parar, cortisol por las nubes, dolores de cabeza, objetivos en la cuneta, relaciones deterioradas y de segunda mano, pero…
pero no pasa nada.
Sólo pasa, y pesa, la vida.
(Lo que más me motiva de esto, es que ya empiezo a escribir este tipo de escritos, con una sonrisa en mi boca…)
BASURA QUE NO TIRO YO
20 de marzo de 2023
Los niñxs de hoy,
están creciendo escuchando, y moviendo el culo,
canciones que hablan de cómo bajar el pantalón
a una mujer, en un coche de alta gama,
que probablemente nunca van a tener.
Letras destacando unas tetas y un trasero
de mentira y que da puta grima.
Niñas pensando que, para ser deseada,
tendrán que ponerse unos labios de mentira,
de los que apenas saldrán cuatro palabras congruentes.
Niños que se creerán estrellas,
si esas niñas destacan la plata de su cartera.
La superficialidad es la enfermedad más grave
que tenemos en el día a día.
Date una vuelta por IG y mira la cantidad de
personas alabando a influencers con filtros en exceso,
bailando y con la cara de color naranja
porque, cuando se mira a él/ella mismx,
ni se gusta.
Estx, está enseñándole a tu hijx, lo que «hay que hacer»,
para que te pongan «Guapo» en un comentario
o iconos de unos «fueguitos».
pero…, NO PASA NADA.
Mientras podamos seguir bailando…
Luego, ante tanto drama,
porque sus vidas después de ese vacío,
serán un drama,
llegan las enfermedades de las que si hablan:
Depresión, estrés, falta de autoestima,
ganas de quitarte la vida por no encajar
en un sistema donde todo es de mentira.
La superficialidad, mueve dinero.
Eso conviene.
Las enfermedades, mueven dinero.
Eso, también, conviene.
Todo por y para el dinero.
Todo es, volverte loco y tonto…
Con el tonto, se hace lo que quiere,
cual títere que, a mí, ya no me hace reír
porque me hace sufrir.
El loco, sigue consumiendo para sentirse vivo.
Y yo estoy cansado ante tanto que se cree vivo,
y me mata por el esfuerzo que debo hacer
«por intentar ser buena persona».
Por comprender que quizá tiene estrés,
quizá «no sabe más»…, quizá se ha equivocado y
«ya lo hará mejor», estará «aprendiendo».
Aquí hay mucho «dar penita» y luego de música,
a todo volumen el mismo temita.
Luego quéjate o busca el motivo por el que
tu pareja, tu amigo, amiga, familiar
no es capaz de hablar más de 10 minutos
desde la empatía, amor, aceptación, paz…
o si esa persona que tanto quieres,
piensa en quitarse la vida.
Piensa en el bullyng en los colegios.
Qué pena de mundo donde llamamos
«Ejemplo» o «Estrellas» a cualquier cosa.
Quien come mierda, se alimenta de mierda.
Y somos lo que comemos.
Pasarlo bien, un rato, puede estar bien.
Pero cuando es tu modus operandi,
se convierte en tu estilo de vida y,
más por desgracia que por suerte,
tengo que ir apartando basura
en cada esquina.
Basura que no tiro yo…
porque, sí,
yo… yo me quito la vida con un cigarro,
cigarro que no manchará tu camino
porque siempre encuentro una papelera para tirarlo.
Mi mierda es mía,
cuida la tuya
que no te he pedido que la pongas en mis pasos.
UNA NUBE SE SENTÓ A MI LADO
18 de marzo de 2023
Me siento a mirar al horizonte,
donde el mar se fusiona con ellas.
Entre tantas, una se acerca,
y me pregunta:
¿Te importa que me siente y te acompañe?
Yo le hago una mueca de sonrisa y le aseguro
que hace rato que lo está haciendo pero
si desea estar más cerca, le hago sitio a mi lado…
Nuestro llanto, se funde y abraza,
en la tierra que roza mis pies descalzos…
Después de unos instantes callados,
me giro y, ella, también como yo;
continúa regando el terreno.
Le interrogo sobre el motivo de su llanto,
me contesta que es debido a que,
cuando aparece, nosotros; el ser humano,
vaticina: «Joder, vaya mierda de día»,
y ella, apenada entonces,
deja caer sus lágrimas
convirtiéndose en la lluvia
que tanto nos suele molestar…
Se siente culpable, me cuenta,
porque además de ser una barrera
entre el sol y la tierra, ahora moja…
Sigo mirando al infinito, y claro…,
¡entiendo!
Normal que nos fastidie,
porque hoy…, hoy poco nos mojamos…
Ella, sigue haciendo fértil el terreno,
mientras sigue sollozando y recordando
que muchos de nosotros sólo la desean
de fondo mientras ven una película en HBO…,
pero no la tienen en cuenta cuando sacian su sed…
Sí, tengo la habilidad de leerle el pensamiento.
Ella, al ver mi percepción, empatía y agradecimiento,
me riega con más fuerza y tras mojarme la cara,
el viento fresco me recuerda que estoy vivo
mientras su brisa acaricia mis ojos,
cornisa donde se mezcla lluvia con lágrimas.
Ella, sintiéndose fuerte y con alguien que la comprende,
se abre emocionalmente y
me confiesa que siente curiosidad por mi pena.
La miro, me mira y me señala aquella linea donde yo miraba.
Me explica que, pese a que a veces molestamos,
es bueno seguir regando el mar que nos da agua.
Que, ella, para seguir viva…
para seguir viva siempre tiene que volver a llorar,
pese a lo que digan los demás.
Llorar, sentir, buscar y preguntar…
Porque llorar, es el riego que siembra para florecer.
Mi papel donde anoto sus consejos,
se está mojando y desaparece la tinta.
La miro, se lo explico, le digo que quizá
no voy a poder seguir apuntando…
Sonríe y me cuenta que,
pese a que no pueda escribir,
mis palabras siguen estando ahí,
verbaliza «ahí», señalándome el corazón.
El corazón, ese que como pasa con la lluvia,
hay veces que molesta porque riega
produciendo un caudal que pocos saben controlar,
y en el que, aún menos, se atreven a navegar…
Porque nos obliga a responsabilizarnos de una manera que,
ante la superficialidad que hoy compramos por facilidad,
pocos y pocas saben comprender.
Todos manejamos un corazón,
pero nadie nos examinó para ver si somos aptos de coincidir,
y conducir, en esta carretera llamada vida.
La nube me mira, ella, que ya no llora,
me dice que siempre puedo venir aquí…
Que siempre que lo desee, puedo mirar al cielo
y aparecerá para señalarme el camino.
Que tengo un corazón bonito,
y que aunque a veces les moleste,
más molesto es vivir en el olvido,
descuido, ruido, que produce un corazón descosido,
produciendo accidentes en las carreteras donde pilotan
adultos con niños destruídos,
que no han tenido los cojones a sentarse
y tener a Nube como amigo…
Hoy pienso en mi padre, alguien que también,
llorando, buscó consuelo en grados de alcohol…
Una vez me enseño una frase de Ricardo Arjona,
«Las nubes grises, también forman parte del paisaje»
Y aquí sigo yo…
Nube se está marchando y la veo desaparecer
a lo lejos y por encima del mar.
Sin nube, no hay mar, y sin mar no hay nube.
Sin vida no hay lágrimas pero, hoy tengo claro
que…
sin lágrimas no hay vida, Nube me lo enseñó.
A lo lejos, muy a lo lejos, ella, me sonríe
volviéndome a señalar el mismo lugar que hizo antes.
Al corazón.
Un corazón que llora, cansado.
Una nube que lloró para enseñarme
la importancia de llorar y ser profundo,
a pesar de que no sea común.
Porque sólo yendo a lo profundo,
uno conoce la fauna y flora de su océano.
Dedicado a todas las nubes que se sientan a mi lado.
EL JARDINERO QUE LE VA MAL EN SU JARDÍN Y VIENE AL MÍO A TOCARME EL NABO
17 de marzo de 2023
Grito “Basta, dejadme, de verdad
no puedo más”.
Me cansa el argot y el comportamiento
del humano destruido.
Qué complicado se me hace, a veces,
ante la suma de personas vacías,
que buscan llenarse, partiendo,
lo que otros están construyendo.
Yo ya puedo regar mi jardín,
que siempre puede aparecer algún idiota
dispuesto a utilizar su manguera
apuntando a mis flores.
Mi sabiduría me cuenta que,
su acercamiento a mis tierras,
sólo demuestra que su jardín
ya está marchitado…
No me toques el nabo,
que en mi parcela no tengo puesto
espantapájaros,
pero, yo mismo y en defensa propia,
de una hostia
puedo cambiar la dirección de tu vuelo,
que, yo, antes de ser jardinero
fui chatarrero y pateé calles
donde conocí a insectos como tú.
Y ante ese complot, que resta, me canso…,
tanto, tanto…, que pienso en Soledad
como fiel compañera.
Luego pienso en Estrella,
y recuerdo las lunas que pasé con ella
y como, entre besos y abrazos,
me confesó tener claro
donde desea poner el foco e iluminar…
Dos tipos de jardineros,
uno siembra mensajitos
otro compone letras, en general,
que, el primero, no entenderá jamás.
Supongo que estoy en otra de esas noches
que debo dejar de escribir
e intentar dormir.
A ver si no tengo otra pesadilla…
BAHH, ¿QUÉ MÁS DA?
28 de febrero de 2023
La mayor parte de la mierda
que convertimos en viral,
nos convierte en seres
alejados, cada vez más, de lo vital.
Pero…, tranqui, no pasa na’,
vamos a bailar, total ¿qué más da…?
La vida tan frágil y tan corta,
caminada con una férrea y duradera ansiedad.
Y la ansiedad te lleva a vivir una vida de mierda.
Te encierras, pues, en lo viral para distraerte y
el exceso de distracción te aleja de lo vital
y así sucesivamente.
De nuevo te saluda la ansiedad
y ya, después de tantos pasitos juntos,
se mete en tus zapatos y sois amiguitos.
Aquí hay mucho que canta te quiero mucho
pero si, fuese consciente, se daría cuenta de que
está cavando la tumba de su futuro hijo o hija.
¡Ala!
A seguir bailando, si total, la vida es corta….
Hay que disfrutar.
¿Seguro que no te duele la cabeza?
Huir o mirar para otro lado, no es NO PADECER,
es esconder, y cuando escondes,
ahí está y, aunque no quieras verlo o enseñarlo,
el/la que sea inteligente, te lo notará
Y LO PADECERÁ.
El mundo no es una mierda.
La mierda es, algún ser humano,
que decide que su vida sea así,
y va escupiendo virus.
El mío es este, dar la cara
ante la cruz que soporto ante
esta sociedad superficial
porque sííííí, si ya lo sé,
dímelo, va…
El problema lo tengo yo que cuando era pequeñito sentí falta de cariño y entonces ahora cuando veo que el ser humano hace el gilipollas y no se mira a la cara EN EXCESO me recuerda a que la falta de cariño me llevo a ser un ser insensible, enfadado, viviendo a partir de la rabia y que la tristeza que eso me produjo es lo que veo ahora que puede ocurrir pero que estoy exagerando porque ante tanta gilipollez nos estamos volviendo idiotas y luego no vamos a saber amar, amar de verdad. Pero sí, ya lo trabajé muchísimo en terapia y sííííííí, claro, el problema lo tengo yo desde pequeñito, desde ese colegio que deja cosas para los padres y esos padres que, por falta de tiempo, deja cosas para el colegio.
El colegio, ese que tanto me suspendió
porque no llegaba al ‘nivel’,
no me enseñó casi nada
de lo que hoy comprendo y sé.
Fui yo, quién se sentó
a intentar mejorarme como ser humano
y tuvo un par de huevos.
ME HICE, Y SIGO HACIÉNDOME,
RESPONSABLE….
Hay veces que me quiero morir.
Me aburren la mayoría de cosas
que llaman entretenimiento.
No sé qué hago aquí…
pero ante el papel,
encuentro motivos para vivir
y curar la ansiedad…
Me voy a dormir.
A ver si hoy, puedo descansar…
OTRO DÍA MÁS QUE ME TOCA CERRAR LA VENTANA DEL BALCÓN
24 de febrero de 2023
Estoy escribiendo en mi sofá y,
ante lo que escucho, paso la página
y cambio los versos de una canción
que estoy componiendo, por este escrito:
Estaba componiendo en mi sofá
y escucho a una mujer gritar.
Por su boca, insultos, rabia y lo recibe un niño
que hace poco que empezó a caminar…
No es la primera vez, ni la segunda,
ni la tercera, cuarta o quinta…
Esa ‘canción’ la he escuchado muchas veces.
Le cuesta entonar otra distinta…
El crío llora y eso acentúa el tono
y la rabia que baila dentro de la madre…
Me gustaría decirle algo, pero cuando lo hago,
me dicen que exagero, que yo no soy nadie.
(Dejo este escrito porque yo ya sé
lo que a continuación va a pasar.
Si me sigues leyendo, Chris «el exagerado»,
sin dudar, te lo va a contar).
2a PARTE:
Minutos más tarde, la misma
mujer habla por teléfono en el balcón.
Quizá crees que debo ser benévolo
pero esto se repite, ¡la madre que la parió!
Charlando, se queja y se queja
de un trabajo, del ex y de lo que está sintiendo.
Con rabia y entre gritos sigue su discurso.
A quien escuche le digo:» te acompaño en el sentimiento».
Este escueto escrito está escrito
en dos partes, porque ya te dije, no es la primera vez.
(Sabía qué iba a pasar porque vive en un teléfono)
Esta persona vive así, y aunque quiera negarlo,
su hijo se come de rebote, algo que ella no tiene ‘bien’.
Se despide: Chris, el pesado, exagerado,
tarado y que, aunque no quiera, acaba escuchando,
compartiéndote que en esa situación repetida,
lo que no te mata, «hay veces» que te está atontando.
—–
No es mala persona, pero el trabajo personal
que no es capaz de hacer, lo tendrá que acabar haciendo
el niño.
Ella que siga infeliz mientras el niño llora en la habitación.
Esto es una historia REAL pero el niño podrías ser tú
y podría ser yo.
O podría ser tu hijo o mi sobrino.
Pero bueno,
sigamos viendo La isla de las tentaciones.
(sí, un día la escuché hablar de esa cosa)
Otro día más que me toca cerrar la ventana del balcón
y abrir la libreta y el corazón.
ENTIENDE TU BATALLA PARA APORTAR EN SU GUERRA
24 de febrero de 2024
Hay veces que, por amor a otra persona,
querrás «estar ahí» y ser su escudo y protegerle
pero
mientras estés combatiendo tu propia batalla,
tendrás poco que aportar en otra guerra.
Ordena lo tuyo, entiende tus propios conflictos y pugnas
y una vez así,
podrás ser el abrazo que tanto necesita (y necesitas).
Curémonos, por favor… Entendámonos… Escuchémonos.
A uno mismo. A una misma.
Sólo con una victoria en la disputa con nosotros mismos,
servirá para, como espejo, mostrar el camino.
Gracias por leerme.
Espero encontrarnos, con lecciones pero ya sin heridas.
O, si las hay, que ya hayamos entendido cómo hacer
para que no nos manchemos de una sangre
que no nos pertenece.
Entiende tu batalla para aportar en su guerra
porque mientras
te ‘encienda’ tu batalla
es probable que acabes ‘partiendo’ el avance de otras guerras.
Y sí, he dicho «Entiende» tu batalla,
no hablaba de «superar»…
Entender para compartir y comprender,
sin partir ni arder porque sé,
que como seres humanos, a veces, necesitamos ese abrazo para vencer…
pero ¿cómo lo das? ¿cómo te lo dan?
Piénsalo…
Yo, como ya canto en «Me escribo mi propia poesía»:
Me abrazo al lápiz para curar mis taras,
por si nos damos la mano no te hieran mis heridas no tratadas.
Con amor,
Chris.
UNA ANÉCDOTA EN MERCADONA
22 de febrero de 2023
Vivimos en un mundo en el que, por mucho que quieras negarlo,
estamos conectados y observado con lupa por actos de los demás.
Hace unos días, como hago cada mañana, me senté a meditar
y a hacer unos ejercicios con el cuerpo que me conectan
con una tranquilidad y paz beneficiosa para mí y de rebote, creo,
para los demás. Así me lo hacen saber personas que comparten conmigo.
Seguí leyendo el libro en el que estoy inmerso mientras tomaba un café
y desayuné…
Más tarde, me preparé la mochila del gimnasio.
Hice una hora y algo de pesas, nadé 25 minutos y sumé 10 de sauna
antes de darme una ducha.
Imagina la sensación de plenitud.
Al salir de hacer deporte, pasé por Mercadona para hacer la compra.
Dejé los productos en caja y, muy amablemente, la cajera me dijo:
– Perdóname, pero ¿me puedes enseñar lo que llevas en la mochila?
Le contesté «sí, claro».
Volvió, de nuevo muy amablemente, a pedirme disculpas
mientras yo abría la bolsa de deporte y, esta vez añadió:
– es que me obligan a hacerlo.
Yo, con una sonrisa en la cara y ya enseñándole el interior de la mochila,
le aseguré que sabía que era su trabajo, que no me lo tomaba a lo personal
y que existía «esa norma» porque es más fácil mirar el contenido de un macuto
que el interior de mi corazón…
Agarré la compra y me marché con una sonrisa.
De camino a casa, recordaba
que hace unos meses y en otra ocasión
había entrado a comprar «cuatro cosas» al mismo comercio.
Al ser «cuatro cosas», pensé que no necesitaría carro…
¿Qué pasó? Que al final no fueron cuatro y fueron ocho…
Por lo tanto, como pude y con las manos llenas, fui guardando
las cosas que ya no me cabían entre manos, en bolsillos.
Pagué la compra y al llegar a casa
me di cuenta que no había pagado un desodorante que seguía
«escondido» en uno de los bolsillos de mi chaqueta.
Guardé el género donde tocaba y bajé de nuevo a Mercadona.
El cajero al que me acerqué para comentarle que volvía para pagar
un desodorante que me había llevado sin darme cuenta,
me miraba extrañado.
Vamos que le sorprendía mi acto…
Yo, conciencia tranquila.
Entonces, cosas como estas, me hacen pensar…
Tú puedes ser como seas pero hay normas que vas a acarrear
porque algún otro, antes que tú, hizo algo que «no estaba bien».
Existe policía, porque existe el delito.
Hay quien dirá, qué bien nueva comisaría en mi barrio,
yo preguntaría «¿qué coño está pasando para que abran una nueva comisaría?».
Volviendo a mi anécdota en Mercadona, por eso empecé el escrito diciendo:
«Vivimos en un mundo en el que, por mucho que quieras negarlo,
estamos conectados y observado con lupa por actos de los demás».
Como comentaba, yo asumo que cada trabajador/a del supermercado,
cumple con sus funciones pero en esta sociedad hay algo que no funciona.
A mí no se me ocurriría robarle a Mercadona, pero «no me creen»
y debo «demostrarlo», y no me creen a mí, porque otro, u otra, robó.
Y así vivimos.
Poniendo alarmas a las casas porque PUEDEN ENTRAR A ROBAR.
¿Eres consciente de que estamos dominados por la desconfianza?
Yo sólo lo escribo porque a partir de dar espacio a estos pensamientos,
sé que he de buscar más el amor.
Por eso me siento a meditar cada mañana.
Por eso, intento ir un poco más despacio.
Por eso, cuando me habla la cajera del Mercadona, muy amablemente,
y, en realidad, sin ninguna intención de mirarme la mochila,
NO ME LO TOMO A LO PERSONAL,
pero sí que entiendo que falta trabajo personal en este mundo, loco,
de ladrones, descentrados y comadrejas.
Ahora, en el Mercadona, le sale una sonrisa a la cajera y, de rebote,
esa mueca le llena el corazón.
Quizá, ella cuando haga su compra y le hagan enseñar su mochila,
también enseñará al que latiendo nos da vida.
Somos un espejo y, no me cansaré de decirlo, estamos todos conectados.
Es mucho esfuerzo, muchísimo, ser una buena persona en un sistema de mierda
que adoctrina, te miente en tu cara y te encarcela en una jaula de oro,
pero es mucho peor, vivir enfermo y dejar pasar tu vida que ser buena persona…
No mires esa mierda de programas donde se ponen cuernos, hablan mal de los demás,
sacan trapos sucios, etc…
Ojalá tuviésemos la fortuna de tener corazones sanos…
pero, como siempre digo:
el exceso de ruído,
es carencia de sentido.
Deja de idolatrar a «estrellas» y conviértete en una.
Verás como brillas
y dejas rastro.
(Y gracias Mercadona porque, ante una norma que puede tocarme los cojones,
le doy la vuelta y me hace valorar que le estoy poniendo un par de ellos a mi vida)
Chris
EXCESO DE COSAS Y FALTA DE TIEMPO
16 de febrero de 2023
Invierte en tener «más tiempo»
y no tanto en tener «más cosas».
Hoy que «tantas cosas» nos hacen «perder el tiempo»…
El tiempo…,
esa cosa que, jamás, podrás comprar ni recuperar.
La mayoría de mierda con la que te avasallan cada día,
las obligaciones,
las aplicaciones,
el ruído,
el estrés social,
las modas,
el dinero en manos rotas,
las prisas,
una notificación,
otra,
y otra,
espera otra más.
Tus ganas de parar, porque en el fondo no eres tonto ni tonta
y la cabeza y el corazón te están a punto de estallar,
se quedan a puntito de cumplirse
ante la dificultad de hacerlo por todo lo nombrado anteriormente,
y, esto, te está llevando a perder el tiempo
que intentas llenar, aún más, con cosas.
Pero tienes, y quieres, «tantas cosas»
que no tienes tiempo de vivir.
Y…, amigo o amiga,
a la muerte la tenemos dando un paseo a nuestro lado…
Esperando cualquier instante para pedirnos que le acompañemos.
Quizá, cuando ella pronuncie tu nombre te darás cuenta que
«tanta cosa»,
te robó (robaste) tanto tiempo
y, entonces, no habrá cosa que recupere el tiempo perdido.
El tiempo es una cosa,
que casi ninguna cosa puede comprar
y muchas personas lo venden, o regalan,
por cosas que no valen una puta mierda.
En este mundo, tal y en lo que lo hemos convertido,
hace falta ponerle un par de huevos u ovarios.
Es más «fácil» llenarse de cosas
porque conseguir tiempo, y saber valorarlo, es demasiado esfuerzo.
Hay que ser valientes…
Y ser valiente, como decía en este mundo, es enfrentarte,
constantemente, a la crítica de los demás.
A no encajar, pero ¿sabes qué?
Tampoco quiero.
Sé que, yo, acabaría asesinado en la plaza del pueblo
porque sería un estorbo para ese que dice que manda…
Y también sé que estoy a sólo un rato de no estar más aquí.
Sí, a mí, hablar con la muerte y saber que camina a mi lado,
es lo que me lleva a vivir más consciente y feliz
y, sobretodo, tener claro que la mayoría de seres humanos
deciden tener cosas pero no tiempo.
Y la mayor parte de las cosas que se compran con dinero
no tienen valor.
Valor sentimental,
ese que se está perdiendo porque estamos distraídos
haciendo cosas
que te roban tiempo para acariciarte o dar una caricia.
Física o metafóricamente hablando…
Tú sigue llenándote de cosas
y verás como las que podrían salirte del corazón,
no tendrán tiempo ni forma.
Y es una pena…
Soy pesado y me repito,
porque no tengo muchas cosas,
pero sí tiempo de hacer escritos
y vivirlos…
POR SUERTE, ME CANSÉ DE LLORARLE
13 de febrero de 2023
Mi felicidad, no puede depender de la suerte
porque ella, la suerte, no depende de mí.
Qué suerte no depender de la suerte o,
al menos, entender que soy más que ese fin
que depende de factores fuera de mi alcance.
Me cansé de llorar, pensando, que para ser feliz
dependía de ese papel que, finalmente, no fue para mí…
Me ahogue entre lágrimas todas esas veces que
estuve ‘a punto’ de llevarme el papel, el personaje…
que mi prueba de casting ‘estuvo bien’
pero ‘buscaban otra cosa’…
Ahora, como actor, siguen poniéndome a prueba
para interpretar papeles en series o películas,
y estoy infinitamente agradecido,
pero en la mía, en la mía algo ha cambiado…,
porque ya me he agotado de tanta insatisfacción
que, de rebote, me afectaba en mi vida.
En mi película, la que de verdad tiene sentido…
La suerte, siempre estará fuera de mi alcance.
Siempre llegaré a su puerta, llamaré a ella
con todo mi amor y esfuerzo pero «hasta ahí».
Ahí se queda lo que depende de mí,
por lo tanto, hasta ahí viaja mi deseo.
Porque desear es depender de algo.
Si acepto que hasta la puerta de la suerte
yo ya hice todo lo que podía y sabía,
mi película tendrá sentido.
Me cansé de llorar…
Siento que, muchas veces, al hacer una prueba
para un proyecto de cine o tv, les hace más ilusión
a los demás que a mí, pero…, como te decía,
es que yo ya me cansé de llorar…
Mi felicidad no puede seguir dependiendo de la suerte,
de mi perfil, de encajar, de mi energía…, de mis ojos,
de mi cuerpo, de mi voz, de mi cuenta de Instagram…
Supongo que por eso le encontré mucho más beneficio
a enamorarme de las cosas sencillas de la vida…
De las que puedo crear yo mismo. Vivir yo mismo.
Nos pasamos la vida, o yo me la pasé, persiguiendo
sueños que impidieron tantas veces que pudiese dormir
y no se trata de no tenerlos, se basa en tener claro, muy claro,
lo que depende de ti (de mí).
Me sentí vacío, roto, y siempre dependiendo de esa suerte
fuera de mi alcance…
Pero por suerte (mi suerte, la que depende de mí),
trabajo y crecimiento personal, entendí que mi vida,
y felicidad, no puede esperar a que ‘otros’ decidan
que seré feliz…
Supongo que me cansé de llorar y, también, de esperar…
Ya no espero, ahora creo (del verbo crear) y si después de eso
creen (del verbo creer) que puedo servir como instrumento
en su proyecto, perfecto, pero ya no me atormento.
No me atormento con lo que no depende de mí, sí,
lo vuelvo a repetir…
Cada día me hace menos ilusión cualquier cosa
que tenga que ver con ese tipo de ‘suertes’.
Me esforzaré y potenciaré mi instrumento artístico
para estar en mis mejores condiciones
hasta la puerta de «La suerte»,
pero su respuesta, ya no puede tocarme los cojones…
Me cansé de ‘estar a punto de’…
Porque darle tanto espacio a ese ‘a punto de’,
me hizo perder mi orientación…
Dando vueltas, de aquí para allá y de allá para aquí,
buscando entender que ‘me falta’, cuando yo ya tengo
muchas cosas, como por ejemplo, la habilidad de entender
que «La suerte no depende de mí».
Llamar a la puerta, sí, pero lo que otros decidan cuando salga
NO.
¿Sabes por qué?
Porque me hace más ilusión vivir que trabajar
y si mi trabajo, por mi mala lectura,
me hace sentir muerto, lo dejó y me marcho.
Ya volveré cuando «Me escriba mi propia poesía»,
y, al leerla y entenderla,
sepa cómo disfrutarlo sin que me aplaste la existencia.
Supongo que…, supongo que me cansé de depender,
únicamente del «SÍ» que tantos deben darme,
para dármelo yo mismo y de ahogarme
en lágrimas de insatisfacción…
Hola, soy Chris y llamo a la puerta de la suerte
CON TODO MI AMOR, PASIÓN, SACRIFICIO,
ESFUERZO,
por todo lo que perdí, por todo lo que lloré,
por todo lo que soñé, por todo lo que invertí
pero también gasté…,
y, ahora, ELIJO QUEDARME AQUÍ.
Suerte, te hablo a ti, si me lees o me escuchas,
que sepas que te he colocado en otro lugar.
Te he posicionado hasta el lugar que yo puedo tocar.
Si me haces un regalo, te lo agradeceré y, entonces,
mi amor por ti, hará que brille mi instrumento
dentro de esa puerta que me abras pero,
si no es así, no sabrás cómo soy o como sueno
porque yo estaré, por suerte, viviendo en otro lugar.
Por suerte,
escribiéndole a la suerte,
porque, POR SUERTE,
me cansé de la suerte MAL ENTENDIDA.
Cansado de esperarte,
empecé a creARTE.
DROGAS, ADICCIONES. FATALIDAD
11 de febrero de 2023
Vengo de una familia que ha tenido que despedirse,
varias veces, de otros seres queridos antes de «lo previsto».
Desde bien pequeño entendí, que la ley de vida es frágil
y fui ágil en comprender las consecuencias de las adicciones.
Quizá, al vivir toda esa mierda, hoy sé ver que esas drogas,
no son las únicas que nos atormentan.
Esas son desastrosas, y también tantas otras…
«El poder del ahora», si vas a hablarme, o vivir, a partir
de las cuatro palabras con las que Eckhart Tolle lo ‘petó’,
lee el libro pero, sobretodo, trata de entenderlo…
‘El presente’…, ‘Vive el presente’…, ‘Prefiero pedir perdón que permiso’…
A varixs de lxs que escuché canturrear estas palabras,
también, más tarde, vi como se disculpaban, quizá,
cuando ya todo está perdido y partido…
El mundo se está convirtiendo, y cada vez más,
en algo superficial. Un lugar por el que pasar rápido
de una cosa a la otra sin valorar nada…, y esto,
esto nos está llevando a perder cosas maravillosas
que teníamos al lado. Y de nuevo al lodo…
Mi abuela con 92 años, llora al ver una foto suya con 30 y pocos
y recordarme que ya nunca podrá volver a ese momento.
Como yo los tengo ahora, no quiero desperdiciarlos
porque un día, quizá, también tendré algo que explicar
a mi nieto o nieta…
Las drogas, o al menos por la forma en la que habitualmente
he visto caer a los de mi alrededor, son una puta mierda.
Como tengo escrito por ahí, mata a quien la toma y consume
y ahoga al que, sin pretenderlo, también la roza.
Porque los que hemos «convivido, amado, cuidado» a quien consumió,
vivimos, y sufrimos, las consecuencias de la adicción.
Yo, por suerte, aprendí la lección…
Quizá, alguien que me conoce si lee este escrito,
es consciente de que tuve que decirle que no a una noche de placer,
por cuidar a otro ser querido que me necesitaba, y esperaba, en mi casa.
Así que cuando digo que las adicciones de uno, consumen a otro,
sé de lo que hablo…
Me cansé de escuchar a idiotas que excusaron su infidelidad
a causa de que bebieron, o tomaron cocaína, y ‘no sabían,
lo que hacían’.
¿Ves? «El poder del ahora»…, se dejaron llevar por un «ahora»
sin tener en cuenta lo efímero que puede ser ese placer.
Cuatro copas o tres rayas, mezcladas con el exceso de jilipollez
y algunas letras que te invitan a follarte hasta una posible colilla
que te encuentres por el suelo del local,
te harán creer que te comes el mundo,
pero ojo, no se te caiga luego el mundo encima…
Habrá que tener en cuenta si el deseo de vivir ese presente «placentero»
podrá tener como resultado un futuro también positivo
cuando sumes el total de las acciones y consecuencias…
Recuerda que, quizá el domingo por la mañana, te despiertas al lado de otra persona..
Porque lo inteligente es que cada acción que tomes en esta vida,
debería de estar exenta de dolor.
Pero no…, vivimos en el placer efímero continuo.
Y estamos cada vez más rotos y vacíos porque
«no nos llena nada»…
Y aunque te hablaba de drogas y adicciones que pueden ser tangibles,
existen otras que también nos siguen separando y matando.
Por lo tanto, muy pocos sabemos comprender la palabra
PLACER
y vivir a partir de su verdadero significado,
o por lo menos, el más constructivo…
Toda la publicidad suicida con la que intentan convencerte
de que «ya no estás a la moda».
Ropa de «otra temporada».
Ya no eres válido o válida…
¿Qué temporada? ¿Qué coño me estás vendiendo?
Todo por encajar en un mundo cada vez menos real.
Y lo que no es real, carece de vida.
Compitiendo por estar a la última en todo
y no quedarte fuera de un sistema que quiere que
te sientas mal para que sigas enfermando y consumiendo
drogas tangibles y, también, de estas últimas que comento.
Y todo se da la mano, porque sufrir las consecuencias de una droga,
te lleva a la otra.
En vez de tener un par de cojones, u ovarios, y pensar que formas parte
del lugar que habitas, al que llaman mundo, y que tus acciones cuentan…
Yo moriré, eso seguro, pero me llevaré mi conciencia tranquila,
aunque tantos me digan: «Chris exageras».
«El poder del ahora», mal entendido está creando cáncer.
Somos cada vez más idiotas y estamos perdiendo capacidades
que teníamos como seres humanos.
Porque hemos elegido ser «humanos entre máquinas»,
que hemos creado nosotros mismos, para ir más rápido
a cualquier lugar, y se nos está olvidando llegar al corazón.
Nos estamos acostumbrando a comunicarnos más tras una pantalla
y se nos va a olvidar hablar. Nos vamos a quedar mudos porque,
quizá yo ya estaré muerto y no lo veré, pero dejaremos de comunicarnos
a partir del habla porque ya «no hará falta».
Dime, ¿cuántxs te escuchan de verdad?
o dime, ¿cuántas veces se te olvida lo que te explican?
En unos años, nuestro cuerpo ya no será «recto» hacia arriba.
Formaremos una L al revés, con una joroba de camello.
Estamos cada vez más alejados de la necesidad de abrazar,
porque tu cabeza tiene pendiente 77 respuestas por WhatsApp.
Las personas, también, dejarán de follar. No será necesario tampoco,
porque nadie sabrá. Una pareja estará en un sofá recreando
el acto sexual entre mensaje y mensaje, cada uno con su smartphone,
y si por algún caso quisieran formar una familia,
cuando vaya a llegar el orgasmo ya nos juntamos,
porque, durante todo lo previo, estaremos más cómodos cada uno por su lado.
Estamos llenos de mierda, de taras.
Tantos y tantas lo saben, pero no… no paran.
Y si piensas que estoy loco,
sí, te doy la razón.
Me lo digo yo mismo.
LOCO DE AMOR.
Esto, este escrito, en el que hay rabia y dolor,
también hay amor. Es amor.
Amémonos de verdad.
El 90% de lo que tienes establecido como
«obligaciones del día a día»,
nos mata y aleja de lo que es la vida.
El 90%de lo que tienes establecido como
«placer», es padecer.
El 90% de lo que tienes establecido como
«felicidad», es fatalidad.
Yo ya lo canté:
Me escribo mi propia poesía.
Adicciones y drogas,
que tal vez aún no te han matado,
pero, revisa, si quizá estás caminando medio muerto
porque te aleja de sentirte vivo a partir del amor
y no dormir con la conciencia tranquila.
La ley de vida es frágil.
Quizá mañana sea tarde.
Sé ágil.
Y vive, en paz, hoy.
En paz.
En paz…,
porque cuando te vayas,
ya no volverás.
(Mi corazón te escribe esto escuchando «Blessings»,
de David Tolk y Steven Sharp Nelson)
EL CORAZÓN TIRADO EN LA CUNETA
9 de febrero de 2023
Me siento y vierten mis ideas y pensamientos
en un folio en blanco que tengo de aliado.
Siento que vienen razonamientos desordenados
y subo a lo alto del podio al danzar mi mano…
Desde aquí arriba, en la cúspide de mi drama,
busco entender, entender qué pasa.
¿Esta es la cima?, porque la vorágine no para,
me asusto al ver que poco material me sacia.
Y entre dudas y mareos, quiero seguir buscando
porque sólo podré comprender si sigo preguntando…
Pregunto y me pregunto:
¿Qué es esta vida?
¿Cómo se vive sin sentir que está partida?
Quiero quedarme en el beso,
en el abrazo,
en el te amo,
en el regazo,
en el flechazo…
En el paseo,
en el paseo sin pasos.
En tus labios,
en el momento en el que él la vio
y, luego, se enamoraron.
Y tantas, tantas veces, cansado,
acabo caminando cabizbajo…
Que me miran y, ‘para que no sufra’,
quien me quiere, me propone un ‘atajo’.
Pero, ¿a dónde?
Un camino rápido a la ‘felicidad’,
como si fuese un lugar al que ‘pueda llegar’…
Gracias, pero…
Es justo lo contrario.
Ya no quiero llegar a ningún destino…
O, así no. Ese no es mi sitio…
No es mi objetivo. ¿Sabes el motivo?
Está todo tan prostituido…
Volviendo al «abrazo, al te amo,
al regazo, flechazo
o al paseo sin pasos»…
Ese es el lugar…, espacio…, nirvana…;
la felicidad un «aquí», y no una meta,
Y NO UNA META que me mata;
es un aquí desde donde quiero vivir, trabajar y descansar
sin que me estalle la cabeza y meta más la pata…
El alma, nuestra mejor arma,
la traemos limpia desde que
nuestra madre nos sintió llorar
por primera vez…
y, me pregunto:
¿Qué buscabas? ¿Qué buscaba?
¿Qué buscábamos?
Un abrazo, un regazo,
un lugar donde asentarnos…,
donde nada iba demasiado rápido.
La velocidad a la que estoy, o estamos,
sometidos me trastoca los planes
de poder abrazarte, o que me abraces,
sin que la mente esté ya en otra parte…
Y me parte. Me parte el corazón
ver que, ya, casi nadie tiene tesón…
Y por eso me encierro en una canción.
En mi pentagrama buscando el sol…
Pintándolo como un niño chico…
Hablo con mis acordes
para acordarme de quién soy…
Y mis recuerdos, me hablan
y me dicen: ten, te lo doy…
Agarro lo que es mío
y, como humano que soy,
quiero compartirlo
pero siento que no puedo…
Te busqué, te busco
pero ya no te buscaré…
al ser difícil encontrar
a quien se excede moviendo el dedo…
porque
quien se excede con el pulgar,
le rebota en la cabeza…
y, hoy, que predomina lo vulgar,
el corazón tirado en la cuneta.
Y él…
él que es el que nos da la vida,
cada vez más superficial
y lleno de mentiras.
UN NOSOTROS COMPLETAMENTE ROTO
21 de enero de 2023
Os estáis convertido en una mierda de seres
y casi nadie hace nada.
Vivís en un mundo de conformismo, y dolor,
para así sentiros parte de una manada.
Os guste o no, elegís pertenecer a un grupo,
como si defendierais a un equipo de fútbol.
Así cantáis gol al unísono. Yo dejé la bandera en
la butaca, me marché, y abracé mi escrúpulo.
Y reconozco que tengo trabajo e intento curarme
porque tengo tanta rabia,
que si grito, mi dolor emite más decibelios
que un gol del Barça.
Querían convertirme en una marioneta
repetitiva y matar mi inteligencia.
Hoy sé que si aprobé un examen,
sólo fue porque estudié más de la cuenta.
Ser intelectual, no es ser inteligente.
El intelecto es repetir conceptos y que te aplaudan.
La inteligencia sólo se consigue mirando dentro,
pero «tanta intelectualidad» y jilipollez, te la tapa.
Y ahí vais. Llenos de teorías impostadas,
alejados de vosotros y un corazón sin batería.
Cargando más un Iphone que al amor,
y enseñando tu paz mental, que es de mentira.
Luego queréis sentir, ‘sentir de verdad’,
emocionaros, amar y que las cosas os «puedan tocar»…
¿Pero cómo vas a sentirte vivo
si estás todo el día fuera de ti y, «bah, no pasa na’?
Si hoy se te «suele pasar» preguntar, a la cara,
cosas importantes del día a día a los demás
pero bueno, tú, se le pasará si le envío un par de memes
y le doy like en alguna foto de Instagram.
Estoy hasta los cojones de encontrarme
con personas que me hacen daño.
Dicen que a mi vida llega lo que yo doy,
pero eso es un puñetero engaño.
Esta vida esta llena de gente rota
porque nos asfixian desde pequeñitos.
Pero para tapar esa mierda: ‘Instagram’,
‘Facebook’, ‘Twitter’, ‘TikTok’; espera que sigo,
‘Whatsapp’, ‘Signal’, ‘Telegram’, ‘Tinder’,
‘Grinder’ y más desconexión a mansalva.
El exceso de conexión con todo eso, la distracción,
te está llevando directo a criar malvas.
Hay veces que exagero, ¿no?
jajaja, lo de siempre, si yo sé lo que me digo…
Me pregunto si tu prisa habrá buscado el final,
para comprobar lo largo de este escrito.
Eternamente distraídos y con la mente
y el corazón casi siempre en otra puta parte.
Sois incapaces de saber escuchar, de estar con vosotros
porque vuestra cabeza, en cada app, espera un mensaje.
Pocos os sentáis a estar con vosotros
sin depender de un aparato, al lado, todo el rato.
Yo tengo un reto, un trato, trato de estar solo
porque no voy a pagar vuestro pato.
Siempre tenéis una conversación pendiente
en cada aplicación. Una foto, un like o que sé yo.
Olvidándoos de aplicaros en la vida de verdad.
Asco de sociedad. ¡La madre que me parió!
Sí, claro, qué fácil, a mí me tendría que dar igual,
es verdad, es una realidad que ‘Ojalá’.
Pero es que en cada esquina, giro, y me topo
con tu desorientación e intranquilidad.
Odio tener un puto teléfono todo el día
al lado o, aunque esté bloqueado, ver una pantalla.
Porque sé que ese móvil es una puerta, una fuga de paz,
y me bloquea, por eso digo ‘basta’ y pongo una muralla.
Mi fortaleza es enseñarte todas mis
debilidades sin miedo: Tengo miedo. Ya no puedo.
Miedo a todos los que me decís ‘Lo tengo controlado’,
casi sin mirarme, pero yo ya no cedo. No debo.
¡Qué falta de responsabilidad!
¿Cómo puedes aceptar estar vacío sin más?
Pero claro, si hoy se consume música de mierda
de ‘artistas’ que no saben ni hablar.
Y así estamos, yo he llegado a escuchar
que en mis metáforas no se entiende lo que digo.
Te ofrezco a sumar palabras y vocabulario
yendo a una librería a comprarte un libro
y leerlo. De nada servirá que lo dejes
de bonito adornando tu estantería.
Verás que con más sabiduría,
te dejarás y alejarás de tanta tontería
que crea cáncer. Pero sí, es más ‘cómodo y fácil’
estar al lado de un tonto que no te hace pensar,
que de alguien inteligente que, con su ejemplo,
te condiciona a hacerte cargo de ti y evolucionar.
Aunque esa comodidad, luego,
te haga ver que pusiste clavos en tu camino.
SOS, auxilio, te escribo para curar el exilio,
y existir con lo que siento y canto y digo.
Para un futuro mejor, hace falta
un presente consciente, sin tantas distracciones
y no tienes fe en lo que haces por creerte
lo que dicen, y modifican tus valores.
Ser eficiente, no es ser inteligente,
a eso yo lo defino ser dependiente, mecánico.
Como tirar el cigarrillo al suelo,
porque te dicen que ese tipo de papel es orgánico.
Me flipa que me digas ‘sí sí sí,
si yo pienso lo mismo, tienes razón’,
pero encuentres razones para,
al darte la vuelta, seguir sin mirar tu corazón.
Esa sensación de estar desconectado del ser,
no la nutrirás poniéndote plástico ni labios de mentira.
Por tu boca escupirás la misma mierda,
como yo por la mía, aunque me pongan mascarilla.
Si de verdad quieres ser feliz, encontrar
tu camino y compartir desde la serenidad y paz,
vas a tener que llorar mucho y destapar las capas
que has tenido que ponerte para encajar.
El camino del amor y la inteligencia
no se camina dando pasos hacia fuera.
Recuerda que ser intelectual,
fue repetir lo que otros dijeron que dijeras.
Para ser inteligente tendrás que ser fuerte,
no distraerte y alejarte de tanta serpiente
venenosa que quiere ahogarte. De tu mente.
Y dudar. Duda constantemente.
La duda no es falta de confianza. Dudar,
es preguntar sobre algo que desconoces para confiar.
Sin duda ni pregunta, limitas al otro bajo tu creencia.
Y tus creencias pueden alejarse de la realidad.
Me despido de ti, solo, en esta fría madrugada,
bajo la compañía de lluvia y luna llena.
Donde ya veo mis colmillos mordiéndome
mientras me vacío y me hierve y enerva la pena.
Yo quiero ser un mejor ser humano,
y que si nos abrazamos, estemos uno con el otro.
Y por eso estoy conmigo. Pero si tú vives distraído,
hoy quizá va bien, pero se romperá el nosotros…
La puta eterna distracción,
la causante de tu peor «Yo».
De mí para ti,
y de mí para mí,
por si hago el idiota.
DETENERSE: EL PASO QUE TODOS QUEREMOS DAR
2 de enero de 2023
Si la vida es un paseo,
también es preciso, y precioso,
detenerse.
Sal a caminar y fluye
pero…,
en ese paseo y caminar de la vida,
intenta hacer una operación compleja,
por ejemplo, 56×73.
¿Cuánto es?
Verás que, casi sin darte cuenta,
has parado el paso y te has detenido
ante el peso de la búsqueda enrevesada
del resultado…
Nuestro cuerpo, entiende que hay soluciones
que no puede resolver si sigue caminando,
o como mínimo, va a costarnos mucho más…
Incluso, sin saber cómo, has añadido
un leve movimiento de cabeza.
Estás buscando «dentro»…
Hay quien utiliza el
«Hoy no hay quien me pare»,
a mí me gusta decirme
«Hoy me detendré si lo necesito»
porque, como dicen,
«No por mucho correr, se avanza más»…
Hay situaciones, y operaciones complejas
como la matemática que comentaba arriba,
que precisarán un stop.
Si hasta un fórmula uno,
en medio de una carrera, se detiene en boxes…
Detenerse, también es dar pasos,
porque, hay veces, que el paseo de la vida
no soportará el peso de una ecuación
sin resolver…
Mis decisiones más complejas,
las aprobé, bajo una capucha o gorro,
sentado, y/o tumbado, ante el viento en contra
de una ciudad que arrasa con lo que pilla,
aunque ese viento,
como yo la mayoría de las veces no corro,
pasó de largo porque pensó que yo no jugaba
a este juego idiota del vacío existencial
que nos acompaña…
Y en esas paradas, encontré mi luz,
mi 4088 (el resultado de la multiplicación),
los motivos por los que quizá estuve roto y,
también, por los que coger mis pedazos y pegarlos,
encontré los abrazos que hoy sé dar,
los besos y las caricias que comparto,
los silencios con los que te puedo decir «te admiro»,
la mirada y sonrisa que me acompaña
y dejo en tu corazón (y en el mío),
y las lágrimas con las que te/me digo
«Todo estará bien», y añado
«Todo estará bien, si soy capaz de parar».
Y, ¿cómo encontré las respuestas?
Difícil de explicar, porque tú y yo
somos diferentes…
Revisa los pies con los que caminas,
por donde caminaron
y que calzado llevas y, entonces,
lo descubrirás, tú mismx,
si eres valiente y te detienes,
porque
aunque hay a quienes les interesa
que sigamos dando pasos por dar,
nosotros ya sabemos que
parar, también es ganar,
y ganar,
es ese paso
que todos queremos dar.
Chris
REFLEXIONANDO, CON AMOR, SOBRE AMOR
28 de diciembre de 2022
«Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno».
Esto sería una definición que podríamos encontrar de la palabra amor, aunque para mí, se queda corta.
Yo definiría el amor como el concepto que hace que todo siga su curso. La acción para que todo siga rodando. Donde hay amor, para mí, hay vida. Creo que todo iría muchísimo mejor si la gente tuviese muchos más actos de amor. Su opuesto para mí, el odio, sólo crea más odio. Piensa en las guerras. ¿Cómo puede ser que la gente destruya las vidas de otros seres de esas formas tan atroces? Por el puñetero objetivo de a ver quién “la tiene mas grande”. Por el todopoderoso ego.
Yo me atrevo a asegurar que el ser humano nace siendo “amor”. Piensa en un bebé. ¿Tú crees que no es amor? ¿Tú crees que cuando naciste no eras amor? Sí, sí lo eras. Y no… no digo que ahora no lo seas, ¿eh? Quiero ir más allá.
Para mí el amor es aceptar al otro. Es escucharle sin obligarle, es compartir una manera de entender la vida sin intentar convencer. Es escribir estas líneas con la única esperanza (como la melodía que me acompaña mientras escribo esto, Hope de James Spiteri) de acercarnos un poquito más. De empatizar, respetar, perdonar…, y todo esto, lo quiero contigo. Quiero empatizar contigo. Nos conozcamos, o no. Y, me gustaría, que nos perdonemos si alguna vez hemos hecho cosas que han podido molestar al otro. Con este ejemplo, lo único que intento es enseñarte un detalle claro del concepto erróneo de “amor”. Yo, quizá por mi yo de antes, te metí una bronca por no escucharte y empatizar. Por no escucharte y respetarte. ¿Me explico? El amor lo puede todo. ¿No hubiese sido mucho más bonito, y eficaz para los dos, que te hubiese dado un abrazo y te hubiese dicho, “Lo que has hecho no me ha gustado, pero, necesitas compartirlo conmigo?” “¿Estás bien?” Eso es actuar desde el amor. Por eso, más arriba, decía que el amor es vida, porque el empatizar sin juzgar, abrazar al otro, no necesariamente físicamente, puede ser emocional, hace crecer nuestro corazón y nuestras relaciones.
No hablo de bajar la cabeza y aceptar de rodillas todo lo que nos venga en la vida. Hablo de transmitir amor desde el amor, no desde el odio y la incomprensión. Supongo que muchas veces no sabemos hacerlo de otra manera…
A mí hay algo que realmente me hace pensar mucho. Pongamos un ejemplo: Si yo tengo un día de mierda y lo pago contigo, es muy probable que si tu no sabes salir de esa espiral, lo pagues con, llamémosle, Pepe. Él recibirá tu irá y se irá a, por ejemplo, trabajar con esa sensación. Llegará uno de los peques que entrena y se encontrará con un profesor/formador que no tiene un buen día. Quizá el padre le pida explicaciones a Pepe y también discutan. Este hombre llega a casa y su mujer recibe esa dosis de mal rollo. Yo que, como hemos dicho, también tenía un día de mierda, después de discutir contigo, lo he pagado con, supongamos, mi madre. Ella con…
Y hasta aquí el ejemplo. Podría ser infinito pero creo que me explico. ¿Lo ves? Esto pasa. Vivimos en una ciudad dónde para ir a trabajar, mil personas, discuten por un semáforo en ámbar o porque, otro, iba rascándose la nariz. Por eso, siempre intenta estar en una frecuencia amorosa. No hablo de estar todo el día diciéndole a todo el mundo que les amas. Que si lo haces es perfecto. Hablo de la profundidad del amor. El amor trae paz, serenidad y tranquilidad.
Voy a tirarme flores pero creo que también está bien reconocer uno mismo cuando hace las cosas bien, sobre todo si es desde el amor, y para poner un ejemplo. Recuerdo el día del hospital cuando, dos familiares directos, teníain que decidir el tanatorio por la muerte de un ser querido. Yo observaba mientras esas dos personas hacían una competición de «quién había hecho más en su vida»… ¿Qué se consiguió desde todas las “pullitas” que se fueron lanzando? Desde los comentarios de: ¿quién ha estado a la hora de la verdad y bla bla bla? Nada. Absolutamente nada. Yo observaba en silencio y desde el amor, comencé a hablar con la familiar que ‘menos relación tengo’. Quise entender su punto de vista y el motivo por el que defendía el tanatorio en tal lugar. En lugar de, primero, tratar de convencerla de lo que la mayoría de familiares cercanos pensaban, quise dar valor a su deseo. Le di su espacio e intenté relacionarme desde ese punto de comprensión y desde el amor me la llevé a mi terreno. Conseguí que entendiese que podían hablar desde otro punto. Al fin y al cabo, estás dos personas, eran la hermana y la hija del fallecido (tía y sobrina, entre ellas). Por eso te digo que el amor es algo más que toda la basura que podemos vender, de vez en cuando, en Instagram y redes sociales. Ese es amor barato. No me malinterpretes, por favor. No, no está mal mandar un mensaje de amor de esa manera, pero hay que jugar en primera división también. Hay que jugar al juego del amor A LO GRANDE.
Para mí, amor, son todas estas palabras que escribo por y para mí, para ti… para el mundo…
Amor es pedirte perdón. Porque yo también me equivoco, y aceptarlo con humildad y con énfasis de aprender y no volver a cometer los mismos errores. Amor es estar ahí cuando lo necesites de verdad. Entendiendo «necesitar de verdad», como cualquier cosa que suele pasar desapercibida. Una escucha sincera, a modo de ejemplo…, las pequeñas cosas, vaya. Si quieres, tengo un tema «Fan de las pequeñas cosas» en spotify, puedes escuchar y seguro que nos entenderemos mucho más.
También creo que es necesario hablar sobre el amor propio, pero esto lo dejo para otro día… Escribir, ahora, sobre eso, quería decir. Porque practicarlo, lo practico a diario.
Permíteme que te explique dos momentos de mi vida en los que he sentido amor con alguien que no conocía de nada. Te prometo que es una sensación preciosa.
¡Qué grande y qué bonita es la Gran Vía de Madrid! ¿Has estado? ¿La recuerdas? Muchísima gente, coches, motos, ruido, obras…, sí, eso también forma parte de esa gran avenida. Yo andaba con un buen amigo, camino a una reunión que tenía él con su representante. Decidí acompañarle y que, yo, me esperaría abajo. Llegamos al cruce de Gran Vía con Plaza España, justo pasado unos metros del teatro donde hacen mi amado “Rey león”, y él subió a la oficina de su mánager. Yo pensé en esperar apoyado en la entrada del metro, cuando de repente vi a un hombre, un sintecho, o eso parecía, mirarme. Era guapísimo. Negro con los dientes más blancos que la camiseta del Real Madrid. Le devolví la mirada y me sonrió. Tuve una sensación de paz y tranquilidad en ese momento IMPRESIONANTE, y sí, estaba en la Gran Vía de Madrid, y Gran Vía de Madrid y tranquilidad no se dan la mano, para nada. Al menos durante el día. Pues sí, me invadió por dentro una sensación tan espectacular que necesité acercarme a él. Él me seguía sonriendo. Cuando ya estaba a un par de metros le pregunté si me podía sentar, él lo estaba en un portal, y me dijo que sí, que él LO POCO QUE TENÍA LO COMPARTÍA. Me senté y estuve una media hora con él y te prometo que esa conversación, y esa sonrisa que me dedicó, es una de las cosas más bonitas que me han pasado en la vida. ¿Sabes por qué? Porque sólo queríamos compartir uno con el otro sin prejuicios. Me contó cosas preciosas que aún recuerdo. En un momento de la conversación le dije que no podía darle nada de dinero (él no me pidió nada) y ¿sabes que me contestó? Que le había dado lo mas importante. Mi tiempo. No sé dónde estará hoy, pero si lo volviese a ver, reconocería sus dientes, su sonrisa, sus manos, y volvería a darle un abrazo como el que nos dimos al despedirnos. Eso es amor para mí. Aprender del otro desde la humildad. Dejarte sorprender por las pequeñas cosas. No juzgar a nadie ni creerte superior… y, hoy, emocionarme escribiendo y recordándole.
El otro momento de mi vida con un desconocido, en realidad son dos, pero los explico en uno porque son relativamente cortos, pero eso no quita que no fuesen importantes. Ya que he empezado por el de la Gran Vía de Madrid, te explico uno breve que me sucedió cuando volvía a mi habitación alquilada una noche después de actuar en el teatro. Una mujer árabe fue a cruzar la puerta de Alcalá por un paso de peatones. Era la 1 o 2 de la madrugada, en un paso de peatones relativamente ancho y, yo, podía pasar hasta empujando la moto a pie, que me daría tiempo a pasar sin atropellarla. Yo la miré a los ojos y sentí que debía pararme. Lo hice, ella cruzó y mientras lo hacía me sonrió y me miró con unos ojos que me estaba dando mil gracias por todas esas veces que no le han dejado pasar. Hacía frío pero yo volví a la habitación con una felicidad que llenó de calor todo mi cuerpo. Esa mujer me transmitió tanto con una sonrisa…
Y para acabar, en una época compleja que viví, cada día al salir de entrenar, y antes de coger el metro, me sentaba en un césped que me traía buenos recuerdos. Yo estaba sentado pensando en mis cosas, bastante emocionado, cuando de repente se acercó una chica y me dijo si podía darme un abrazo. Aún recuerdo su sonrisa y ojos color miel. Evidentemente le dije que sí. Me dio un abrazo, se retiró, me tocó la mejilla, sonrió y se marchó.
VIENTO EN CONTRA, ¿SEGURO?
25 de diciembre de 2022
Hoy que tengo el viento en contra,
salgo a combatirlo dando pasos bajo una capucha.
Después de caminar durante un largo periodo,
exhausto, percibo la sombra de un árbol
y las hojas que abrazarán mis piernas al sentarme.
Apoyo mi espalda en su tronco,
saco de mi bolsillo bolígrafo y papel,
y dibujo letras para entender qué sucede…
Yo, siempre buscando la raíz principal de todo.
Siento una voz asegurándome que,
el viento en contra, sólo es
una definición basada en algo superficial.
Yo sigo a lo mío: ¡Déjame, soy una víctima!
¡Tengo el puto viento en contra y he perdido la corona!
Esa voz me pide que observe lo que sucede.
Que mire más allá de lo que veo…
Que no estoy ciego, que simplemente…
no puedo ver porque no me atrevo a mirar…
Dejo de escribir y decido contemplar el árbol.
Este árbol, que también tiene el viento en contra
y ¡¡no hace nada!!
Un ser vivo que se deja zarandear sus ramas,
rendidas, al movimiento preciso de la corriente de aire…
Y, así, comienzan a caer las hojas que ya no sirven…
Sumándose a muchas otras que ya me acompañan en mi sentada.
Entonces, entonces…
rompo a llorar y entiendo.
Cojo de nuevo el papel y el boli.
Y escribo todo esto.
Escribo que, el viento, quizá,
no nos viene en contra.
Porque puede jugar a nuestro favor.
Si el viento hace desequilibrar mis pasos,
puedo dejar caer las hojas, las que ya no sirven,
como este árbol, porque, probablemente, crezcan hojas nuevas.
Es un ciclo.
El viento, que parecía venir en contra,
sólo me estaba haciendo un favor.
Me estaba movilizando.
Me daba la oportunidad de evolucionar,
como este árbol.
Por lo tanto, el viento, siempre, vino a mi favor
pero no me atreví a bailar con él.
Lo recordaré siempre que una ráfaga me despeine.
Gracias árbol.
Tú sí que estás vivo,
y ahora yo un poquito más.
Te admiro.
Chris
NI TAMPOCO AHORA LO HARÁS
15 de diciembre de 2022
Durante un tiempo,
mantuve cierta relación con una bailarina…
Recuerdo que…
compartiendo pasos de baile con ella,
siempre, acababa juzgando mis movimientos.
Con cierto interés en corregirme y sin tener tacto.
Con dureza.
Esto se percibe en el amor que pones
a cada palabra utilizada…
Yo sólo quería pasarlo bien.
Ella quería que lo hiciese bien.
Como si de una competición se tratase…
Yo, tenía la intuición de que más allá de los pasos,
si había algo que ‘no estaba bien’,
estaba en un lugar más profundo…
Más tarde, conforme fueron pasando
los días y los momentos,
me confesó que cuando era pequeña
su padre nunca había aceptado su amor por la danza
y que por lo tanto, no había ido a verla a actuar jamás…
Hay heridas que, o las tratas y perdonas de verdad…
o ni bailaste alegre… ni tampoco ahora lo harás.
Escribir esto, me hace perdonar sus palabras
y seguir bailando, libre, con las personas
que me encuentro en cada sala de baile,
o en el comedor de mi casa,
mientras tomamos una copa.
MUJER CON SEUDÓNIMO…
16 de noviembre de 2022
¡Joder! ¿Qué hago con esos instantes?
Donde el reloj desaparece, y el único
sonido son tus palabras y el tic-tac
de mis pestañas contemplándote.
¿Las escuchas…? Qué bonito conocerte…
No quiero saber todo de ti. No me lo
cuentes. Déjame descubrirte mientras te
miro… bajo aquellos árboles.
Escribo sin tener ni puta idea de si eres
consciente de que este texto, podría llevar
tu nombre… es igual, tampoco me atreveré
a confesarlo y mi musa será nombrada bajo
un seudónimo.
Supongo que será el miedo… Tengo miedo
a idealizar nuestro paseo. Temo pasear,
encontrarnos con nuestras piedras y que no
nos sirvan para poder construir un castillo.
Una fortaleza, donde entrar y salir con libertad,
con vistas a un mar llamado ‘tranquilidad’.
Donde el tesoro de la caja fuerte esté custodiado
bajo ‘honestidad’ como contraseña. ¿Me explico?
Es todo tan complejo…
Tú, diría, que sabes que amo ir a París solo pero
que, quizá; deduces que, también, me gustaría ir
a París contigo. París…, bendita metáfora.
Porque…
En realidad no hacen falta torres para disfrutarte y
contemplarte desde arriba. Ni tampoco el Sena, si
desde lo más alto de mis ganas imagino tus senos
descansando en mi pecho sobre un río de sudor…
pero de Notre Dame sólo me traigo la gárgola.
Iluso de mí…
Lo único que me llevo de este París ilusorio es
un ‘quedarme de piedra’.
La capital francesa vino a verme en uno de esos
‘tic’ que cierra mis ojos al mirarte, pero me abandonó
en el ‘tac’ de vuelta a la realidad de una ciudad
devastada entre los debería y no debería.
A la mierda esta fábula.
Si en la vida, la que dicen que es real, necesito
escribirte esto porque no me atrevo a decírtelo
con un sencillo, que no simple, beso…
Tú sin maquillaje en tu cara mientras yo
no doy la mía y maquillo en esta libreta
los detalles que no me atrevo a resolver.
Yo que me creo sincero y resulta que me escondo
en las hojas en blanco…
¿Tendré miedo a que no existan los castillos ni
los cuentos?, le pregunté a mi niño pequeño.
Y él me aseguró que si hubo monstruos, también
hay cuentos e historias por contar, y por cantar.
Así que… seguiré el cuento paseando por aquel
lugar que ni recuerdo, porque estaba tan contigo,
mujer con seudónimo, que cualquier detalle que
no estuviese en la burbuja, fue superfluo…
Escribo mientras te pienso y te pienso…
y pienso que ya no tenemos mucho tiempo que
perder,
que te juro que intento ser honesto
pero no sé lo que tengo que hacer.
Ayúdame.
SI NOS ENCONTRAMOS, ¿NOS ESCUCHAMOS?
9 de noviembre de 2022
Uno de los regalos más bonitos
que me ofrecen algunas personas es
«sentirme escuchado»…
Cuando esto pasa, sé que alguien
me está recogiendo en un rinconcito
de su corazón. Pueden estar, o no,
de acuerdo con lo que digo pero me
abren las puertas y luego exponen su
punto de vista.
Yo hago lo propio con mi corazón…
Ofrezco un pedacito también.
El amor, como ves, puede hacerse
de muchas maneras y también es
orgásmico cuando sientes esta fluidez
en la comunicación.
Sin esa necesidad, compulsiva, de
corregir o darnos una lección.
Hay quien me dice que tenemos dos
oídos para escuchar. Yo siempre pienso
que tenemos dos oídos y un corazón…
Él también escucha.
Por eso, creo yo, necesitamos corazones
puros… Por eso, supongo, acabé cayendo
en las garras del arte y la escritura.
Para limpiar, sanar y poder escuchar.
«Poder» y «Saber» escuchar. Incluso,
diría, «aprender» cada día a hacerlo un poco
mejor.
Que me escuchen no es que me den la razón.
Escucharte no es darte la razón.
Aquí es donde creo que muchos nos equivocamos…
Yo encuentro cien razones para escucharte,
incluidas están, las que pueda no estar de acuerdo.
Porque escuchar… escuchar es un puto arte.
Es un mar de posibilidades…
La cuna del aprendizaje y un bálsamo de amor
y humildad.
Hay quien pueda creer que para demostrar
amor, «hay que decir», y siendo cierto que
las palabras son importantísimas, soy de
los que dijo ‘Te quiero’, ‘Te respeto’ y ‘Te
admiro’ diciendo un poquito menos y
escuchando más. Dándote tu espacio.
Ante la complejidad de este tipo de situaciones,
necesitan encontrarse personas que quieran
enamorarse; no sólo de los ojos, cuerpo…,
sino del poder de la escucha y haber
coqueteado con los beneficios que esto
produce.
Quizá por eso tantas relaciones dejan de
funcionar. Hablamos de más. Escuchamos
de menos.
Nos hablan de los beneficios de poder hablar
en muchos idiomas, siempre interesante.
Pero se les olvida enseñarnos a escuchar
en un solo idioma. El del corazón.
En un mundo donde todo es hacia fuera,
cuesta encontrar esas habilidades interiores.
Sí, estoy loco.
Gracias a todos los que me escucháis.
Gracias a todos a los que os escucho.
Mi corazón sigue aprendiendo uno de
los idiomas que más puertas me ha abierto,
«la escucha», y cuando me ha cerrado alguna,
también fue por saber escuchar.
Sigo aprendiendo.
Podemos seguir aprendiendo juntos,
si nos encontramos.
NO ME DIGAS TONTO
24 de agosto de 2022
Durante varios años, sobretodo en la adolescencia, me preguntaba si realmente me sentía realizado en algunos aspectos de mi vida. Me sentía incapaz de cumplir muchos objetivos, limitado, con barreras, y eso me alejaba y me desconectaba de lo que era realmente. Aunque me cuestionaba sabiendo que no era del todo feliz, diría que por la falta de herramientas me dejé llevar y pasé etapas totalmente perdido. Vivía disfrazado, me había creado un personaje y lo sacaba a pasear conmigo allá por dónde iba. Con el tiempo, cansado ya de tener que disfrazarme para los demás, entendí que quizá la solución era comenzar a vestirme para mí. Lo único que quería era estar feliz y en paz. Pero, ¿qué era la felicidad?
A mi personaje, a mi disfraz, le había añadido los mejores complementos. Basé toda mi felicidad en bienes materiales que me podía, o no, permitir en esos momentos de mi vida. Gastaba el dinero en ropa cara, donde se viese bien el nombre de la marca y valorasen lo que era capaz de comprar. Conducía un Bmw descapotable con la música bien alta para que todo el mundo viese que tenía un coche de alta gama. ¿Sabes qué? Me sentía bien porque mucha gente me “aplaudía”. Me decían lo que valía, lo que transmitía y opinaban que debía tener mucho dinero… Ya puedes imaginarte lo importante que me sentía yo en esos momentos. Sentía que recibía aplausos por todos sitios. Me sentía valorado y querido…
Aún así, en el fondo de mi alma, sentía que algo no iba bien. En momentos esporádicos aparecían unos segundos de sensaciones muy extrañas. Lo recuerdo como una sacudida… Había algo dentro de mí que “me buscaba”, una especie de “otro yo” que quería decirme algo y que realmente no sabía como darle la mano. Yo, que me había acostumbrado a funcionar a la perfección con el personaje, padecía por primera vez la sensación de no ser quién pensaba que era.
Escribiendo estas letras, lo hago con una sonrisa cariñosa, y alguna lágrima, recordando lo que quiero compartir contigo. Era de noche y acababa de aparcar el coche cerca de casa. Apreté el botón que cerraba la capota del descapotable. Miraba como con una elegancia descomunal, mi coche descansaría aparcado debajo de la ventana de mi habitación. Al acabar su majestuosa tarea, y antes de salir del coche. pensé que quizá podría comenzar a sacar capas a lo que me había ido creando. Entendí que si restaba complementos al disfraz, quizá, estaría más cerca de ese “otro yo” que me buscaba “ahí dentro”.
No era una tarea fácil, piensa que ya me había acostumbrado a funcionar de cierta manera y tampoco tenía muy claro el plan que debía elaborar para sentirme bien. Aún así, estaba tan convencido de que algo no funcionaba correctamente que sentía la necesidad de buscar respuestas. En mi cabeza rondaba mucho una pregunta: ¿Quién soy…? y cada vez que intentaba encontrar una respuesta sentía una especie de vértigo que no me dejaba avanzar. Me sentía inseguro, poco eficaz, débil, perdido… Todo negativo, sí. Aún así, había algo dentro de mí que me dio fuerzas para seguir buscando cada vez atreviéndome a dar un paso más en ese camino de saber quién era. Había comenzado a transitar por terreno desconocido y me propuse analizar de dónde podían provenir todos estos miedos e inseguridades. Caí en la importancia de las palabras y del poder que pueden llegar a tener cuando somos sólo unos niños. Esa etapa tan convulsa de crecimiento, dónde las experiencias nos abren camino en este maravilloso viaje que es la vida.
Hay un dicho que dice algo como que ‘Las palabras se las lleva el viento’ y a mí, si te soy completamente sincero, me gusta más bien poco. No lo creo o, al menos por mi experiencia, no me acaba de convencer. Y yo, querido lector o lectora, quiero confesarte que hay una palabra que escuché en exceso…
Como te he comentado, durante la mayor parte de mi vida creí que estaba lejos de cualquier deseo que pudiese imaginar sin siquiera subirme al carro de perseguir un objetivo. Me sentía incapaz, incluso lejos de cualquier cosa cotidiana como marcar un gol con el equipo que jugaba a fútbol con 11 años, y no, no era mucho peor, jugando, que algunos otros compañeros… Cuánto me afectaron todos esos comentarios… Todas esas palabras, el poder que les damos a ellas y a las personas que las comparten con nosotros. Palabras que se nos quedan incrustadas en los mas hondo de nuestro corazón, y de nuestra cabeza, para que luego el eco nos acompañe durante mucho tiempo…
Nos cruzamos personas en el camino y permitimos que nos digan hasta dónde podemos llegar. Damos mucha importancia a sus palabras porque pensamos que cómo nos definen, según lo que ellos ven, es como somos. Y muchas veces no es así. Ahora, de adulto, he llegado a comprender que nadie puede dibujar el camino de mi vida ni marcar mis límites, aunque esto conlleve perder algunas relaciones, y que todo depende de mí. Supongo que con 31 años, y todo lo que he vivido y aprendido, es más fácil llegar a esta conclusión pero siendo un crío, nadie me había dicho que era dueño de mi propio destino ni tenía las herramientas para entenderlo. Aquí es donde creo que los adultos podemos hacer un trabajo enriquecedor con los más pequeños. En casa, en la calle y hasta con el hijo y la hija del vecino… Cualquier profesor con sus alumnos. Invertimos mucho tiempo, y energía, en compartir lo que nos parece mal de alguien pero, ¿y lo que está bien? ¿Podemos implicarnos más en destacar las cosas buenas de los demás? Siento que cuando destacan nuestros puntos fuertes, porque todos los tenemos, nos sentimos mucho más válidos y sentirnos bien, en paz y felices, nos hace ser mejores personas.
Para entrar en detalles debo rebobinar a la etapa de primaria en la escuela. Esas “primeras veces” de muchas cosas en la vida. Cuando estamos pasando pruebas constantemente… Yo, que me considero una persona sensible, supongo que mostraba algo muy diferente a lo que esperaban de mí y las personas que me miraban, en este caso algunos compañeros de clase, lo confundieron con debilidad. ¿Qué pasó? Que desde bien pequeño di poder a razonamientos ajenos y me los creí. Me llamaban tonto o marica por no querer jugar a ‘pelea’ a la hora del patio. Nunca quise dar un puñetazo a nadie, ni jugando, y tampoco supe darlo encima de la mesa para defenderme de esas acusaciones. Supongo que no estaba preparado o no me sentía fuerte para entrar en conflicto. Ellos creían que no era valiente porque no era capaz de “enfrentarme” a otro niño en un cara a cara, y yo… yo también creía que no lo era. Así fueron pasando mis primeros años en la escuela. Me llamaban tonto, me ponían límites y yo me lo creía. Incluso llegué a pensar si era ‘marica’, pero como ‘me gustaba una compañera’, supe que eso no tenía sentido. Te confieso que tampoco me atreví a decírselo porque como creía que estaba limitado y que todos los demás eran más “guays” que yo… Supongo que también tenía miedo a ser rechazado por ella, piensa que ya lo era por no querer jugar a dar patadas, y no podía permitírmelo.
Estaba claro que no encajaba con lo que otros esperaban de mí y eso me hacía sentir raro e incluso mal conmigo mismo. Me hacía preguntas, me sentía defectuoso. Siempre pensé que en algo no estaba bien y que yo era el responsable de ese déficit.
Me gustaría compartir contigo mi pensamiento sobre la importancia de que los padres hagan sentir a sus hijos “que no son tontos”. Transmitir a ese niño o niña que tiene la cualidad de escuchar y entender, de esa manera podremos demostrarle en casa, que no es tonto y que tiene su espacio porque es válido. Aquí no hablo de regalos materiales, hablo de darle su espacio, escuchar y demostrar a alguien que tiene su momento y se le toma en cuenta. Escribiendo estas líneas recuerdo típicas frases como “porque lo digo yo”, “porque a mí me da la gana” o “porque soy tu padre/madre” y me da mucha pena. A ti, querido lector, o querida lectora, que eres o has sido hijo o hija y que puedes ser padre o madre, ¿crees que estas contestaciones aportan algo? Yo creo que sí. Distancia. ¿No sería más productivo hacerle ver que tiene la cualidad de entender “porque no es tonto”?
Me pasaba el día escuchando que era tonto y llegué a creérmelo. Pensé que lo era de verdad y me miraba al espejo y no me gustaba lo que veía. Como un gran tonto que era, y como los tontos “no consiguen cosas”, fui sumándome límites yo mismo. He de decirte que aparte de tonto me veía feo ‘por las gafas que llevaba’. Sí, también tuve un sinfín de motes, todos negativos, por llevar gafas…
Cuando jugábamos a futbol en la hora del recreo, ¿quién crees que era el portero? Supongo que la poca confianza sobre mí mismo, sumado a ‘las piernas tan delgadas que tenía’, no ayudaban a que me viesen como ‘el goleador’, y cuando alguna vez lo era, como me sentía limitado por todos lados, por límites que me habían marcado los demás, tampoco conseguía hacer tres pases bien con la pelota. Ahí seguían los “tonto”, y yo pues seguía creyéndolo.
Fuera del colegio, en mi barrio convivía con personas de raza gitana y alucinaba con la valentía que tenían para todo. Bailaban, cantaban, tocaban las palmas, eran guapos y guapas y yo no, yo era inferior… Incluso alguno ya con nueve o diez años tocaba la guitarra, el cajón… Me encantaba verlo y, sobretodo, como les decían todo lo que valían. Yo era tonto e incapaz de hacer algo así…
Supongo que necesitaba que alguien me dijese lo que yo hacía bien, o algún tipo de ayuda y tampoco supe como mandar S.O.S a mis padres. En casa, mi madre tenía el tiempo justo para trabajar y ponernos un plato de comida a mi hermana y a mí. Ella con 29 años se había separado de su segunda relación y tenía dos hijos que sacar adelante. Recuerdo volcarme en la relación y el amor que sentía por mi hermana. Era la única persona con la que no me sentía juzgado, que me regalaba una sonrisa y sus ojos azules me transmitían un cariño enorme.
Todo era extraño porque no me divertía haciendo lo mismo que los demás. En las fiestas de Sant Joan tenía miedo a los petardos y claro, era «tonto» porque no me atrevía a tirar petardos de los grandes.
Mi padre, que había rehecho su vida con una chica con dos hijos, me regaló dos hermanastros. Jessi y Eloy, con los que a día de hoy sigo teniendo una relación increíble, y sigo sintiendo de “la familia”, aunque mi padre con los años terminó esa relación. Eloy, que tenía y tiene un año más que yo, era como mi hermano mayor.
Él también era valiente, él bajaba con la bici cuatro o cinco escalones a la vez y a mí me daba miedo… ¿Por qué era yo «tan tonto»? ¿Por qué no me atrevía a hacer nada? Todas estas preguntas me las iba haciendo yo sin saber qué contestar. Me sentía perdido, raro y «tonto».
Daba tanto poder a todos los “tonto” que recibía, y a lo que me producía en mi interior, que empecé a sentirme limitado desde muy pequeño. Al sentir todas esas barreras sentía que tenía poca, o ninguna, capacidad de decidir y no me sentía libre.
Siendo adulto soy consciente del poder de las palabras, percibo la fuerza que tienen para crear, pero también para destruir… Con tanto sufrimiento entenderéis que acabé disfrazándome y creando una coraza para que no me hiciesen daño. Pensé que me salvaría imitar a los que “no eran tontos” y eso me limitó aún más porque me sentía vacío. Aquí es donde, bajo mi punto de vista, entra el papel fundamental de los padres y las madres o de cualquier adulto que esté a cargo de un niño o una niña. En casa, por poner un ejemplo, algo que le había demandado a mi madre con frecuencia, era el poco tiempo que teníamos para desayunar un sábado. Igual te hace gracia esto que te cuento, a mí me ha salido una sonrisa recordándolo, pero sinceramente es importante. Nunca había tiempo para un desayuno sin estar pensando ya en qué tareas de casa hay que hacer “porque es sábado y es el día de la limpieza”. En realidad lo único que estaba pidiéndole a mi madre era atención. Sentía que todo era más importante que yo y aunque ahora entiendo que se desvivía para que yo pudiese comer, era demasiado pequeño para tenerlo en cuenta. Quizá un rato de caricias, ya sean físicas o emocionales, hubiese sido más importante que muchas otras cosas.
Supongo que me había acostumbrado a esa forma de vivir. Nunca sentí que mis padres no me atendiesen en lo físico o material… un plato de comida, ropa, todos los libros del colegio, incluso regalos de Reyes, a mí madre le encantaba, y a día de hoy le sigue encantando, celebrarlo con mi hermana y conmigo. Todo eso que os he compartido nunca faltó… aunque yo, en realidad, necesitaba ampliar otro tipo de atención. ¿Le llamamos “atención emocional”? Como habréis deducido me costaba sentirme bien en clase y lo único que buscaba era llenar ese vacío con los míos.
Recuerdo lo que me afectaban las siguientes palabras: “Acaba pronto que tenemos cosas que hacer…”. Por eso creo que son tan importantes las palabras positivas. Por eso intento que sea mi manera de comunicarme. Por eso las comparto contigo aquí… Para construir. Para conectar, de alguna manera, y ver el vaso medio lleno. Todas las palabras utilizadas para amenazar, comparar, humillar y chantajear, son palabras que restan. Y no sólo al que las recibe, también al que le salen por la boca…
He vivido mucho tiempo enfadado con mi pasado. He pensado mucho en mi niño pequeño y, al final, he tenido que perdonar y perdonarme. Más adelante hablaremos del perdón.
Me sentía tan vacío que dependía mucho del exterior y así, así nunca conseguiría ser feliz… Como he comentado antes, decidí disfrazarme, decidí actuar. Curioso, era actor antes de dedicarme profesionalmente a ello. Imité todos los pasos de los que a mí parecer lo tenían todo, o eran superiores a mí, porque nadie les decía “tonto”. Empecé a meterme en discusiones con otra gente sólo para que los que entonces eran mis amigos, me aplaudiesen. Y sí, funcionó, iba recibiendo los primeros aplausos. Me metí en algún lío, simplemente por dejar de ser «tonto» y demostrar todo lo que sabía hacer. Y todo esto me alejaba, cada vez más de mi esencia y de lo que yo era en realidad. Fijaos si eran importante para mí las palabras que, con 14 años, después de jugar durante tres años en el equipo de mi barrio, decidí cambiar a otro club. Aquí tenía una prueba de fuego, No podía permitir que allí también me llamasen «tonto», así que como ya tenía un largo recorrido en imitar, fui yo el que llamaba tonto a los demás… Es decir, estaba haciendo lo mismo que hacían conmigo… Los chavales, compañeros de equipo, me respetaban y eso me hacía sentir importante. Me sentía tan importante y superior, que después de tres temporadas en mi primer equipo de fútbol sin marcar un gol, hice más de treinta goles, en un año, en ese segundo equipo… Con este detalle, quiero compartir contigo la importancia de las palabras, de cómo nos afectan y cómo nos hablamos a nosotros mismos. Como yo, en mi primer equipo, era «tonto» y no sabía jugar bien, llegaba la hora del partido de fútbol y sentía que era todo eso. Me sentía «tonto» y mal jugador. Pensaba que no era importante. Que no valía para nada… Curioso que más tarde me convirtiese en el segundo máximo goleador de mi segundo equipo, y sólo porque entonces no era «tonto» para ellos… Estoy convencido de que puedes empatizar con lo que te explico.
Hace un tiempo leí algo que me hizo emocionar mucho. No recuerdo dónde lo encontré pero quiero compartirlo contigo porque tiene mucho que ver con las palabras que utilizamos. Eran unas líneas sobre una mujer maltratada. La mujer que recibía insultos y maltratos psicológicos era advertida por alguien de su confianza diciéndole que debía denunciar porque podría llegar a ponerle la mano encima. La afectada sentía pánico a acudir a la policía y dejó pasar el tiempo. Finalmente llegó el día en el que recibió una paliza de su compañero y decidió acudir a comisaría. Una vez allí, la persona de confianza, llegó para acompañarla en ese momento tan complicado y su comentario fue: “Te lo dije”. Llegados a este punto me gustaría plantearte, querido lector o querida lectora, si la conclusión de esa persona que suponemos que quiere a la afectada, suma algo. Yo creo que no. Creo que esa persona busca ser la protagonista de algo que no es y de rebote está llamando “tonta” o “incompetente”, o cualquier otro adjetivo, a la principal protagonista de la historia. Las palabras son importantísimas. ¿No sería mejor compartirle lo valiente que ha sido por dar el paso? Como ves, pienso que son importantes incluso siendo adultos.
A mí me dijeron muchas veces que era «tonto» y, como ya te he dicho, me lo creí. Creí que me cuestionarían por todo y me afecto muchísimo. Creí que era incompetente en cualquier aspecto de la vida. Me crié hablando castellano, y cuando alguna vez intentaba hablar catalán, también se reían de mí. Esto me llevó a pensar que seguramente se me darían mal los idiomas. A pensar que no podría dirigirme a nadie en catalán. A sentir pánico con otra de las lenguas de la ciudad donde nací. El bloqueo era tan grande, que llegué a sentirme fuera de lugar en mis primeros días en Nancy Tuñon, la escuela donde me formé como actor, ubicada en el barrio de Gràcia en Barcelona, pese a que en ella nunca pensaron que sería un problema comunicarme en la lengua que yo me sintiera más cómodo…
Yo no era «tonto». Yo ‘creí que era tonto’ por dar valor a lo que los demás decían. Cuidemos las palabras. Con los demás y con nosotros mismos. Con los más pequeños y con los más adultos. Porque las palabras… las palabras hay veces que no se las lleva el viento.
A PESAR DE QUE A VECES CUESTE…
19 de junio de 2022
Ponte guapo, para ti.
Por fuera y por dentro.
Cierra la ventana
para que el viento no limpie de tus mejillas
las lágrimas.
Abre la ventana
y que el viento se lleve tu rabia.
Después,
sal a dar un paseo, entre versos,
antes de ir a dormir.
Hay personas que te quieren
y te lo demuestran.
Habrá también quien te lo dijo
y ahora te sentencia.
Dicen que a palabras necias,
oídos sordos.
Tú no, escucha bien de dónde vienen
y cuando seas consciente ‘de’, puerta con cerrojo.
Y ten en cuenta algo… recuerda que, en ocasiones, las palabras pueden definir más
la desorientación del emisario
que a quien van dirigidas…
Tú no eres eso.
Eres lo que hagas con eso.
Coge tu balanza.
Amor propio
no es defenderte a través del ego.
¿Que mejor defensa
que sanar en silencio?
Que pese, y cuente, más eso.
Pero tú sigue guapo.
Ahora sí. Enciende esa vela.
Puedes hablar pero hazlo por dentro.
¿Te escuchas?
Exacto. Es justo eso que dices.
Es justo eso que sientes desde la tranquilidad.
No hay rencor.
Tómate la vida como un juego
pero al que te proponen participar, no entres.
Responsabilízate de lo tuyo.
Aunque inventen situaciones para situarse a salvo
eso ya no es asunto tuyo.
Recoge ese dolor. Recuerda, no guardes rencor. Amaste…
Lo que hagas, te lo haces, amigo.
Gracias…
Tú ya sabes que hay batallas ganadas antes de enseñar el brillo, o el barro, de tu escudo.
Ten valor pero para no pelear.
Dar un paso al lado no es perder.
Es coger otro camino. Y es maravilloso porque es tuyo.
Tú contigo.
Que te buscan o te encierran,
toma la opción de salir corriendo.
Me repito: ¡¡Dar un paso al lado no es perder!!
Esa no es tu cárcel. ¿Continúan?
Tienes derecho, y la oportunidad, de seguir aprendiendo…
Si no te sorprende nada
quizá dejaste a tu intuición en una llamada perdida…
Pero no respondiste a esa llamada y no has hecho mal.
Si elegiste confiar en el amor,
es porque, antes, tú también evolucionaste.
Te repito: ¡¡Ponte guapo!!
Y llora, amigo. Llora mucho, aquí y allí.
Date un baño de música y frótate con el agua salada que nace de tu fuente.
Porque, aunque no entiendas nada, al final sólo podrás abrazarte a ti y a tu pena, mi querido amigo.
Bebe, bebe de tus lágrimas si sacian tu sed.
Son tu honestidad y tu amor, roto, pero amor…
Respira
¿Ves que bien te queda esa camisa?
Tejido intangible llamado alma,
vistiéndote por completo.
De cabeza a pies.
Pisa ligero…
Vacía la mochila en este punto y
no asumas un peso que es de otros.
Ya lo hiciste y para recordarlo tienes esa llamada perdida a la que podrías guardar
en tus contactos con el nombre: «Me lo dije».
Ese peso, no te pertenece y bastante tienes con tus trocitos.
Sé que te lo he dicho y discúlpame si me repito… pero no lo olvides: Ponte guapo…
Date el beso que tanto mereces.
Ahora que la luz de la vela sigue iluminándote…
¿Ves las hojas?
Es un bosque
y también son las de tu cuaderno verde. Y tú, querido amigo, ya sabes que toda frondosidad te pertenece.
Estás sólo. Hazlo. Sin miedo, o con, pero hazlo.
Grita ‘Me quiero’ muy fuerte.
Incluso… prueba con ‘Me admiro’.
Aunque sólo lo escuches tú. De hecho, mejor si es así.
Es para ti.
Aquí nadie va a venir a salvarte… pero tampoco a juzgarte.
Sálvate tú.
No te castigues.
Grita, muy fuerte, ‘No hay rencor’.
Hazlo por y para ti.
¿Qué hay más importante que tú?
Sigue gritando.
Eh… ¿lo oyes?
Escucha. No oigas. Escucha. Presta atención.
Es él. Se recompone. Sigue latiendo, amigo.
Claro que sí, lo sabía. Y tú también…
¿Ves como sonríe? Estás sonriendo tú también.
Daos un abrazo. Y que vuelva al lugar que le corresponde.
Eso es. Justo ahí. Felicidades…
Sois uno. Él y tú. Tú y él. Sois tú. Eres tú…
Estás vivo. Estás sanando.
Aquello ya no está. Está esto.
Un corazón que late.
Un corazón que late limpio, aunque ya lo estaba antes, también.
Porque es él quién ha escrito esto y puso serenidad en las idas y sabiduría en las venidas…
No soy yo. Es él.
Y él, amigo mío… eres tú.
Si es, eres. Si eres, somos.
Y si somos… estamos juntos en esto…
Estamos contigo. Estás contigo.
Si es a él a quién eliges cuidar y amar.
Es a ti a quién eliges cuidar y amar.
Y él, aunque un día dirá ‘hasta aquí’, en tu presente dice ‘por y para ti’.
Nadie lo ha regado más que tú porque, de hecho, eres el único que puede hacerlo.
Bebe de su jugo…
No lo olvides.
A pesar de que a veces cueste…
QUE NO QUERÍA DESPERTAR
26 de febrero de 2022
Ayer soñé…
Ayer soñé que era un hombre que sonreía. Que la vida se valoraba de verdad y que el aquí y el ahora no era un simple stories cutre que compartíamos en redes, acompañado de hashtags, para quedar bien.
Soñaba que no queríamos llenar nuestras cuentas de seguidores pero teníamos en cuenta a quién seguía con nosotros a pesar de nuestros errores.
Ayer soñé que era aquel niño pequeño que cogía a su abuela de la mano mientras caminaban a la escuela. Soñé que mi abuelo seguía en este mundo y reíamos con Ramón García viendo el Grand Prix.
También soñaba que, como sociedad, nos ‘dábamos la mano’.
Ayer soñé que nos escuchábamos para entender y no simplemente para responder. Soñaba que permitíamos el espacio que necesitase otra persona para expresarse…
Soñaba que jugaba al pilla pilla con ‘Rabia’ y nunca me alcanzaba… Ayer soñé…
Soñé que me enseñaban a curarme.
Soñaba que a primera hora del lunes entrábamos a clase de ‘Miedos’… Luego, de repente en el sueño, era un adulto y sabía que dando un paso, los temores ya se habían quedado un poquito atrás…
Soñaba que justo después de la hora del recreo la Señorita Ana nos daba la clase de ‘Calma y respira’… Después, el adulto, se iba a dormir sin estar enfadado con nadie y la pena no invadía su cuerpo.
Ayer soñé que nos mirábamos un poco más a la cara y que no había una pantalla encendiéndose cada 10 segundos y que nadie tenía la necesidad de que un móvil partiese cada momento.
Soñé que no dependíamos de filtros que nos alejan cada día más de nosotros mismos y de aceptarnos como seres humanos.
Soñaba que el amor siempre vencía y la importancia de un ‘Te quiero’ antes de ir a dormir.
Ayer soñé que era inteligente, valoraba la empatía y los sentimientos de otra persona. Que me ponía más en el lugar del otro, no siempre para aceptar pero sí para comprender.
Soñé con lo bonito de coger un avión con la persona que quieres.
Soñaba que componía versos, en el aire, mientras dormía en mi hombro.
También, que escribía canciones a la luz de una vela…
Ayer soñé que era un niño corriendo a los brazos de su madre al escuchar ‘¿Quién me quiere más?’
Soñé que volvía a ver por primera vez a mi hermana.
Ayer soñé que podía conocer a mi sobrino el día de su nacimiento…
También soñaba que no tenía excusas para invertir 5 minutos en respirar, y estar en calma, y que tenía motivos para no perder 5 minutos fumando.
Ayer soñé que íbamos un poquito más despacio. Que salíamos a dar un paseo por el simple placer de caminar. Soñé que no iba a ningún sitio pero llegaba al más importante: mi alma.
Soñé que era un gigante que llegaba a una gran ciudad y todos sus habitantes se quedaban parados al escuchar: ¿A dónde vais con tanta prisa?
Soñé que estaba mejor conmigo mismo y, de rebote, con los demás.
Ayer soñé que era ese niño que le dolía la rodilla y que sólo se le pasaba si su padre le masajeaba. Papá decía que era la crema pero el niño sabía que eran las manos, y las caricias, de su padre…
También que todos estábamos convencidos de que ser sensible es ser fuerte.
Que no nos separaban por colores…
Soñaba que tocaba el piano en un aeropuerto…
Soñaba que tocaba el piano en un teatro vacío. Supongo que sólo quería tocarlo por y para mí…
Soñaba que bailaba moviendo todo el cuerpo y que no tenía miedos ni bloqueos. La sala era oscura y me iluminaba el rojo de los focos que acompañaban mi danza.
Soñé que la única lucha que ejercíamos era para conseguir lo que nos hacía felices a nosotros y sin hacer daño a los demás.
Soñé que me bañaba en el frío mar con ella…
Soñaba que no hacía frío. Que éramos abrigo…
Ayer soñé que hablábamos durante tres horas, desnudos, después de hacer el amor.
Soñé con un mundo que miraba menos el reloj y más al corazón.
También que sabíamos diferenciar entre Influencers ‘de verdad’ y los que lo único que comunican es como ser un infeliz, inseguro y prepotente, escondidos bajo un disfraz de ‘tipo moderno’ para no mostrar que están vacíos.
Ayer soñé que reaccionábamos más a nuestros sueños que a historias de Instagram.
Soñé que abríamos más el corazón que las aplicaciones. Lo que soñaba era tan bonito…
que no quería despertar.
HOY ES UN BUEN DÍA
30 de mayo de 2020
Hoy es un buen día.
Un buen día para llorar.
Pero quizá me dijeron que no,
no llores, no sufras más.
Y yo creí que llorar era mi enemiga,
una emoción que no podía mostrar.
Pero, ¿cómo quieres que no sufra?
si no me puedo desahogar.
¿Bloqueo mis emociones
por miedo al qué dirán?
Convencido de que llorar
va de la mano de algo negativo,
preferí esconderme para llorar,
y escondido me di cuenta
que bajo la lluvia
también se llora de felicidad.
Cada lágrima hace brotar semillas
que me traen serenidad.
Estar aquí y ahora.
Escucharme me da vida,
sí, incluso después de llorar.
Déjame que llore.
Yo quiero abrazarme y llorar.
Escribo estas líneas llorando…
llorando de felicidad.